No hace falta coger un avión hasta Múnich para celebrar el Oktoberfest. La fiesta cervecera ya ha empezado y vuelve a la Fàbrica Moritz Barcelona y a la Casa Moritz hasta el 18 de octubre con tres semanas por delante para brindar, comer y dejarse llevar por el ambiente. Ambos espacios se visten para la ocasión con la característica decoración bávara y una ambientación musical especial que deja claro, desde la entrada, que estos días se celebra algo diferente.
La cerveza, evidentemente, manda, pero la gastronomía no se queda atrás. La carta incorpora una selección de especialidades alemanas que permite montarse un pequeño viaje gastronómico sin salir de Barcelona: kartoffelsalat, bretzels, patatas Pfaffenhofen, surtido de salchichas o codillo de cerdo sobre pan. Este año se estrena también el bocadillo de frankfurt y, para terminar con un toque dulce, se puede elegir entre apfelstrudel y helado de cerveza negra.
Para regarlo todo, durante el Oktoberfest habrá jarras de 50 cl de Moritz Original y Moritz 7 por 3,50 euros, es decir, al precio habitual de la copa de 33 cl. Una buena excusa para alargar la sobremesa y brindar como manda la tradición.
Pero la gran novedad de esta edición se esconde detrás de la cerveza. Los jueves 1, 8 y 15 de octubre, quienes vayan a cenar a la Fàbrica Moritz Barcelona podrán visitar gratuitamente la fábrica de cerveza. Una ocasión para adentrarse en uno de los espacios más singulares de la casa, descubrir qué ocurre antes de que la cerveza llegue a la jarra y completar la noche con una experiencia diferente. Oktoberfest, sí, pero esta vez con acento barcelonés.

