1. Un lugar donde desayunar: Bar Cafè Dole


Nada mejor para empezar una ruta que hacerlo cogiendo fuerzas con un buen desayuno. Y, en Sarrià, los mejores desayunos se saborean en el Dole. Abierto en 1974 en una esquina de la calle Manuel de Falla, es uno de esos bares de toda la vida que cada vez echamos más de menos y que se ha convertido en toda una institución en Sarrià. Abren solo por la mañana (eso sí, ¡bien temprano!) y los mediodías de entre semana, y todo lo hacen de forma artesanal, desde los cruasanes y los pasteles al amplio repertorio de tortillas que proponen, como la Popeye, con jamón serrano, queso emmental y, cómo no, espinacas. Hay que probar sus espectaculares bocadillos, tanto los fríos como los calientes, empezando por el de butifarra con queso y el mítico de bacón con queso. Y todo acompañado de un dole-dole bien caliente, que es como le llaman a su delicioso café con leche con doble de todo y con mucha crema.
Y no hay que sufrir a la hora de aparcar la Yamaha XMAX 300, porque justo enfrente hay un montón de plazas de estacionamiento públicas bien señalizadas. Además, el diseño dinámico y futurista de su carrocería, aparte de darle un aspecto radicalmente moderno y distintivo, la hace muy compacta y fácil de encajar en la plaza.








