Así es la nueva carta pensada para compartir del restaurante Tierra Brava

Desde tapas a la brasa hasta paellas cocinadas al carbón. Además, hay menús a 25 euros entre semana y uno de arroces los fines de semana. ¿Listo para la inmersión gastronómica?
  1. Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
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  2. Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
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  3. Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
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  4. Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
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  5. Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
    Tierra Brava I Foto: Maria Algara Photography
Time Out en colaboración con Somos Esencia
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El restaurante que no podría ser más “de mercado” —porque está literalmente dentro del Mercat del Ninot— entra en una nueva etapa que va mucho más allá de un simple rediseño. Ahora más grande, más abierto y con más maneras de vivirlo (como una barra moderna con showcookings en directo), Tierra Brava también evoluciona con una carta renovada y con el mismo sello km0 de siempre: verduras, pescados y carnes llegan directamente del propio mercado donde ha echado raíces, garantizando una frescura excepcional, una de las claves de su cocina.

La propuesta culinaria se mantiene fiel a su esencia: de mercado, mediterránea, con fuertes raíces catalanas y un toque contemporáneo. También ofrecen menú de mediodía entre semana (25 €) y menús de arroces el fin de semana. Detrás de todo, hay un equipo que da sentido al concepto: Luis Arteaga al frente de la cocina salada y Edu Flores creando postres que os harán querer quedaros un poco más. Definitivamente, un lugar donde pedir varios platos y alargar la sobremesa.

¿Algunos ejemplos? Para empezar, una gilda que cambia cada mes, las alitas deshuesadas al estilo coreano, la carbonara de puerros a la brasa, las zamburiñas a la brasa con salsa thai, la flor de alcachofa con butifarra del perol, yema y foie o un brioche de rabo de toro suave y meloso. Para continuar, platos como los calamares (¡fresquísimos!) a la brasa, los canelones de asado con trompetas de la muerte o el entrecot con salsa café de París —recetas familiares elevadas a otro nivel. Y, por supuesto, tenéis que probar lo que hace legendario a Tierra Brava: sus arroces. ¿Algunos ejemplos? El de butifarra, un homenaje a la cocina catalana con un toque ahumado de brasa, y el del Senyoret, intenso y lleno de carácter. Cocinados en horno de carbón, tienen ese punto ahumado sutil que convierte cada grano en una pequeña explosión de sabor. Y para terminar, postres que equilibran tradición e indulgencia: un flan con palomitas caramelizadas, el coulant de avellana con helado de vainilla o chocolate con pan, aceite de oliva y sal marina —ingredientes sencillos llevados a otro nivel.

Además, el espacio lo merece. Podéis instalaros en la barra y disfrutar de vuestra comida contemplando cómo trabajan los cocineros, también en su interior ampliado y moderno —un espacio versátil con dos ambientes y capacidad para 130 comensales— o disfrutar del sol y la brisa en su encantadora terraza. Y, por si fuera poco, los jueves hay música en directo, que acompañará cada cena hasta la 1 de la madrugada al ritmo de la rumba catalana. ¿Os apuntáis? Aquí podéis reservar un sitio.

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