¡7 propuestas gastronómicas para saborear en Barcelona y más allá!

¡Abrid el apetito y dejaos llevar! Brunch, mixología y mesas por descubrir tanto en Barcelona como a pocos kilómetros de casa. ¡Os hacemos una selección de lugares que siempre son un acierto!
El Casinet
El Casinet
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Para quienes nos apasiona la gastronomía, comer bien no tiene límites. No los tiene ni de tiempo ni de espacio: podemos ir, a la hora que sea y hasta el otro lado del mundo, a buscar el placer que necesitamos saborear.

Por eso, os presentamos una lista de 7 restaurantes diferentes, situados en distintos puntos de Barcelona y en lugares preciosos de Cataluña, para que podáis probar la paleta gastronómica de nuestra tierra desde distintas perspectivas y con distintos acentos.

Podréis elegir entre adentraros en el mar y los bosques de la Costa Brava para disfrutar de la maravillosa tradición marinera que allí se respira, o saltar hasta Sitges para descubrir las vicisitudes de los maestros arroceros de este encantador pueblo, donde querréis alargar la comida hasta el infinito.

Y, en nuestra propia ciudad, os proponemos planes distintos que os permitirán acercaros a la gastronomía desde la mixología, el brunch o una comida de calidad en restaurantes de diseño y con precios amables que probablemente os sorprenderán. Este otoño, ¡no os quedaréis con hambre! Os lo contamos.

1. Santa Marta: sabores que justifican una escapada a Lloret de Mar

Entre la vegetación del bosque mediterráneo y las olas de las aguas turquesas de Santa Cristina se encuentra el Restaurante SantaMar. Está integrado en el Hotel Santa Marta, un cinco estrellas de la Costa Brava donde la conexión total con el paisaje es parte inseparable del lujo. Recientemente renovado, forma parte del proyecto del Beach Club SantaMar, diseñado por Isern Associats y la interiorista Olga Pajares, que restituye el diálogo original entre la masía y su entorno: piedra travertino, madera de castaño, texturas naturales y una luz que solo existe en este rincón, entre pinos y mar.

Su cocina personifica el Mediterráneo a través del producto local, la temporada como brújula y una mirada de autor que pone en valor la proximidad con sensibilidad y elegancia.

Un buen comienzo puede ser compartir La Rusa del SantaMar, con bonito y anchoa de L’Escala; anchoas con tomate y cebolla de Figueres, o los dados de salmón marinado con cremoso de aguacate. También hay guiños vegetales muy sabrosos, como el carpaccio de berenjena a la brasa con queso feta, dátiles y pistachos, o el roast beef de picanha con tártara, boniato crujiente y parmesano.

La brasa es una de las protagonistas de la casa: las zamburiñas a la brasa llegan con un toque de frutos secos y limón, y el horno Josper potencia el sabor natural de cada ingrediente como pocos, tanto en la sección de pescados como de carnes.

Los arroces son una de las especialidades más celebradas, como el arroz con magret y confit de pato, setas y pimientos de Padrón: un plato que combina territorio y carácter en un solo bocado. Y para quienes buscan una experiencia aún más exclusiva, el atún rojo Balfegó se acompaña de hummus de berenjena, tomate seco y ensalada de judías verdes, en un equilibrio perfecto entre mar y tierra.

El sonido del mar, la brisa salada y los árboles danzando llenan la comida y la cena de presencia. Y, en verano, las noches tienen un pulso especial, con música en directo y diversas celebraciones.

Platja Santa Cristina (Lloret de Mar, Girona)

2. Restaurante Blanc: un aperitivo de la Barcelona más moderna

En el Restaurante Blanc late parte de la gastronomía más excelsa del hotel Mandarin Oriental, Barcelona, a pie de Passeig de Gràcia. Un espacio luminoso, diseñado por Patricia Urquiola, donde la cocina mediterránea contemporánea se nutre del producto de proximidad y se renueva con cada estación.

Este otoño, el restaurante presenta una carta que celebra los sabores más reconfortantes de la temporada: setas, boniato, caza o caqui reinterpretados con sensibilidad y técnica. De lunes a viernes, el menú del mediodía apuesta por una cocina fresca y equilibrada con dos opciones pensadas para adaptarse a cada momento: una versión más ligera, con plato principal y entrante o postre, o un formato completo con entrante, principal y postre (ambas con agua y pan incluidos). Entre las propuestas destacan la tortilla vaga de gamba roja con emulsión de cabezas y setas de temporada, o el ragout de ciervo con cremoso de apionabo y arándanos: el otoño servido en el plato.

Los sábados, el ritmo se ralentiza y la comida se convierte en un ritual con un menú de tres tiempos, que incluye agua, copa de vino o cava, café o té y pan. Entre las creaciones sobresalen la corvina con guiso de bacalao y garbanzos, el solomillo de ternera con cremoso de tupinambo y milhojas de boniato, o la tarta tatin de pera con helado de chocolate y crumble de cacao, cerrando un menú que conquista paladares.

Por las tardes, Blanc se transforma en un espacio para dejarse llevar por el ritmo tranquilo de la ciudad. En La Vitrina de Blanc esperan postres artesanales y pasteles individuales, como el tiramisú de pistacho o la tarta de queso exótica, además de una selección de aperitivos que reinterpretan la tradición barcelonesa con un toque actual: croquetas caseras, panipuri de salmón, ostras recién abiertas, jamón ibérico o bravas con estilo propio. Si la elegancia os atrae como un diamante brillante, este es vuestro sitio.

Passeig de Gràcia, 38-40
M: Passeig de Gràcia (L2, L3, L4)

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3. Sercotel Rosellón: brunch con vistas de postal a Barcelona

Si buscáis un brunch de calidad, hay que ir a la terraza del Sercotel Rosellón, con algunas de las mejores vistas de la Sagrada Família y Barcelona a vuestros pies. Un imprescindible del fin de semana —y de cualquier día, ya que se sirve todos los días de 10:00 a 12:45 con reserva previa— que llega con una carta desenfadada y llena de éxitos internacionales, especialmente de Latinoamérica.

Su propuesta combina los clásicos que todos adoramos con platos para descubrir y repetir una y otra vez. Imposible no fijarse en el Chicken Waffle, un gofre de patata con pollo frito y salsa de mantequilla y miel que lo tiene todo para convertirse en la estrella de la casa. O en la French Torrija, una torrija francesa rellena de crema de pistacho, frutas rojas y helado de vainilla, tan golosa como fotogénica.

Si sois de desayunos dulces, los pancakes con dulce de leche, sirope de arce y frutos rojos os darán un abrazo directo al paladar. Y si preferís lo salado, la tostada de Roast Beef con canónigos, tomates asados y tártara casera será la combinación perfecta con un buen vermut al sol.

Los huevos son otro de los puntos fuertes: desde los Benedict con bacon hasta los Benedict con salmón, pasando por el Shakshuka especiado o los Huevos Rancheros para quienes disfrutan de brunchs con carácter latino.

En la carta también encontraréis bagels, bowls, sándwiches, opciones vegetarianas y los dulces más tentadores para alargar la mañana sin prisas. De lattes hay para todos los gustos, y también cuentan con maridajes de mimosas, vino u otras bebidas para empezar bien el día.

El lugar perfecto para comenzar la jornada con buen pie, la mejor compañía y Barcelona como telón de fondo.

Carrer del Rosselló, 390
M: Monumental (L2)

4. El Casinet: el arte de la paella en el bonito pueblo de Sitges

Siempre vale la pena bajar a Sitges, uno de los pueblos marineros más bonitos de la costa catalana. Si queréis descubrirlo (o redescubrirlo), El Casinet es uno de los grandes faros gastronómicos del pueblo, situado en la histórica fachada del Passeig de la Ribera de Sitges, frente al mar y con toda la esencia mediterránea.

Su carta es un homenaje a la paella, con más de veinte variedades: desde las recetas más clásicas —como el arroz negro o de marisco— hasta versiones sorprendentes con producto local e imaginación, como la paella de picanya madurada con queso de Mahón o de gamba roja. Antes del gran plato, encontraréis entrantes para compartir que van desde las bravas y tapas mediterráneas hasta propuestas con un toque asiático, como las vieiras pequeñas con su crema ahumada, ponzu y crujiente de cecina, o el tataki de atún salvaje con ajoblanco de mango.

La técnica también juega un papel importante: el restaurante utiliza Mimcook, una paellera inteligente que garantiza la cocción perfecta de cada arroz. Aun así, el secreto sigue estando en la mano del maestro paellero, que mantiene viva la tradición en cada paella que sale de la cocina. Además, El Casinet de Sitges ocupa un espacio emblemático en pleno paseo marítimo, donde se puede disfrutar de una buena paella con el mar tiñendo el horizonte.

Passeig de la Ribera, 65-68 (Sitges)

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5. Simultáneo: talleres de cócteles y tapas con sabor urbano

El Catalonia Barcelona Plaza esconde un punto de encuentro al ritmo de la ciudad: Simultáneo, un espacio gastronómico y cultural que convierte la entrada del hotel en un lugar para quedar, brindar y disfrutar a cualquier hora. Entre conciertos, presentaciones y exposiciones, la barra es el verdadero faro: coctelería de autor con clásicos bien ejecutados —Negroni, Margarita, Martini— y creaciones refrescantes como un Simulberry o un Sol de la Plaza. También hay opciones sin alcohol para quienes quieren celebrar sin excederse.

Como buen templo del cóctel, el local ha desarrollado una propuesta que va más allá de beber: talleres de coctelería donde se puede aprender a preparar cuatro combinados que se renuevan cada mes y que culminan con una tapa maridada para cada uno. Una experiencia que ya tiene fechas marcadas para el otoño (edición mexicana jueves 30 de octubre, 18:30 h) y (edición prenavideña jueves 27 de noviembre, 18:30 h), con la posibilidad de reservar sesiones privadas para empresas en diciembre.

Si queréis quedaros a comer en el espacio, cuentan con una amplia oferta de tapas y platillos mediterráneos deliciosos que van desde el pan con tomate y las croquetas hasta unos calamares de playa en tempura con mayonesa de lima y caviar de ajo negro. Y todavía alcanzan más altura, con propuestas como pulpo y mango a la brasa con ajo negro y sésamo tostado, o filete de vaca con foie-gras poêlé y cebolla caramelizada con Jerez.

Con una decoración luminosa y vegetal que recuerda a un invernadero urbano, Simultáneo es ideal para empezar la noche antes de un concierto o simplemente para vivir el tiempo —el que marca el gran reloj de la plaza de España— con un cóctel en la mano.

Plaça d'Espanya, 6
M: Plaça d'Espanya (L1, L3)

6. B-Lounge: cocina espectacular y jazz en pleno Raval

El Hotel Barceló Raval guarda una joya gastronómica en su interior: el B-Lounge, un restaurante con un menú que recorre el Mediterráneo haciendo escala por todo el mundo. Con una decoración llamativa coronada por una lámpara de estalactitas que cuelgan del techo, este espacio entra por los ojos y también por el paladar, gracias a la cocina llevada a cabo con gran éxito por el chef Sergio Fuerte.

Los entrantes hacen un peregrinaje por distintas culturas culinarias: hummus especiado con pan de pita, piruletas de parmesano, envoltini de calabacín con queso de cabra, alitas de pollo confitadas y deshuesadas al ajillo… Y el primer plato es todo un desfile con propuestas como el lomo de bacalao jumbo rebozado con panko, acompañado de patatas caseras, ensalada y espuma de mayonesa, o presa ibérica confitada a baja temperatura con puré de calabaza y cebollitas. El broche final llega de la mano de postres como un brownie de chocolate con nueces y helado de haba tonka, o una tarta casera de queso con Baileys.

A partir de octubre, cada viernes llegan Las Noches en el Raval: conciertos acústicos de estilo jazz que acompañan el servicio de cenas de 19:30 a 21:30 h. Podéis decidir si preferís carta o menú de temporada, con la recomendación de reservar. Definitivamente, un punto de encuentro gastronómico y cultural en pleno Raval.

Rambla del Raval, 17
M: Liceu (L3)

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7. Mas Tapiolas: la cocina de la Costa Brava en una masía del siglo XIII

En un rincón privilegiado del Baix Empordà, rodeado de bosque mediterráneo y con la calma de los paisajes de las Gavarres, el Restaurante Mas Tapiolas es el árbol gastronómico principal del hotel Mas Tapiolas —una antigua masía catalana del siglo XIII restaurada con todo tipo de detalles y convertida en un espectacular hotel de lujo donde alojarse y entregarse a los placeres gastronómicos.

La cocina se vive con los cinco sentidos: liderada por el chef Enric Bosch y el chef ejecutivo Josep Ayats, apuesta por el producto local y de temporada, arraigado a la tradición catalana y reinterpretado con sensibilidad. Pescado fresco de Palamós, arroz de Pals, carnes tiernas y sabores del territorio son sus puntos fuertes.

El restaurante se encuentra en la planta baja de la masía, distribuido en pequeños salones íntimos y acogedores que conservan la estructura original de piedra y transmiten la historia del lugar. Un ambiente que invita a disfrutar del lujo más esencial: buena cocina, calma y naturaleza.

Si buscáis unos días de relajación e inmersión gastronómica en los sabores de la Costa Brava (o incluso solo un día), podéis acercaros a Mas Tapiolas para disfrutar de esta región de forma íntima y auténtica, donde el placer de la mesa se funde con el silencio y la belleza del paisaje.

Carretera C65 Km.7, vecindario de Solius, s/n (Girona)

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