Seis especialidades italianas y seis restaurantes donde saborearlas en Barcelona

De Turín a Nápoles y Sicilia sin salir de la ciudad: pasta fresca, carbonara, trufa y otras maravillas de la cocina italiana nos llevan de ruta por seis restaurantes donde el producto y la tradición mandan. ¡Acompañadnos!
Gloria Osteria
Gloria Osteria | Gloria Osteria
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Pasta fresca, una carbonara bien cremosa, una pizza recién salida del horno, trufa rallada al momento... Italia sabe perfectamente cómo conquistarnos por el estómago. Y, por suerte, en Barcelona tenemos un buen puñado de restaurantes que nos permiten hacer este viaje gastronómico sin tener que comprar ningún billete de avión.

Nos faltan horas para hablar de la cocina italiana: de las recetas populares del sur a la elegancia del norte, de Nápoles y Sicilia a Turín o Bolonia, y de las trattories más informales a restaurantes que visten la tradición con una mirada contemporánea. Y esta ruta es un buen escaparate de todo lo que nos puede ofrecer.

Comenzamos en Spaccanapoli, con el espíritu napolitano por bandera, y continuamos en Don Giovanni, donde la trufa es una de las grandes tentaciones de la casa. En Cecconi's, la cocina italiana se viste de elegancia; Galú nos acerca a los sabores de Sicilia; y en Gloria Osteria la pasta fresca se convierte en una excusa magnífica para reunir a la pandilla alrededor de la mesa. Cerraremos el recorrido en Benzina, donde Italia se mira desde una perspectiva más contemporánea y barcelonesa. ¡Buon appetito!

1. Spaccanapoli: una pizza con acento napolitano

En Nápoles, la elegancia no se pierde cuando toca comer con las manos. Spaccanapoli es un gran ejemplo: un restaurante napolitano donde la pizza se trabaja con masa de larga fermentación, horno de piedra e ingredientes italianos, con la voluntad de llevar a Barcelona una de las tradiciones más estimadas —y discutidas— de la ciudad.

Para ponerla a prueba, vamos directos a la Bologna, una pizza que deja los minimalismos para otro día. Sobre la masa encontramos mortadela, una burrata fresca entera y granella de pistacho, una combinación cremosa y untuosa donde el toque del pistacho acaba de redondear cada bocado. Si preferís ir a los clásicos con un poco más de fuego, la Diavola combina tomate San Marzano, mozzarella, salami picante y albahaca.

Las primas de la pizza también hacen acto de presencia: la pasta genovese nos lleva hacia otra de las recetas de la tradición napolitana. Encontraréis ziti cortados a mano que se impregnan de un estofado de ternera cocinado lentamente durante horas y de un sofrito de cebolla caramelizada. Una salsa densa, dulzona e intensa, coronada con la carne desmechada, que demuestra que a veces la mejor cocina italiana es también la que más paciencia tiene.

Y si todavía queda sitio, la carbonara también asoma la cabeza, en este caso con rigatoni al dente, guanciale crujiente, yema de huevo, pecorino romano DOP y pimienta negra.

Carrer del Rec Comtal, 6.
M: Arc de Triomf (L1).
@spaccanapolibcn

2. Don Giovanni: la trufa negra en el centro

En Don Giovanni, la trufa negra es la tónica de todo plato. Una de las grandes obsesiones del chef Andrea Tumbarello (y seguro que también de más de un lector), que ha hecho de este producto uno de los hilos conductores de su cocina y una de las señas de identidad del restaurante.

La mejor manera de entender esta locura es probar el Uovo "Millesimé", uno de los platos más emblemáticos de Tumbarello. Yema de huevo de corral, caviar de trufa, parmesano, láminas de trufa y crema de boletus (ceps): pocos ingredientes, bien avenidos y sin necesidad de gran artificio.

El resto de la carta amplía el viaje por Italia y da juego para ir más allá del diamante negro. Entre la pasta fresca encontramos los rigatoni alla norma, con berenjena, tomate, albahaca y ricotta salada, o unos tagliolini al nero di seppia con sepia, tomate cherry y un toque picante. Si queréis continuar con pasta rellena, los tortelli di astice esconden bogavante y se acompañan de gambas, calabacín y salsa americana; y, para los que aún no han tenido suficiente trufa, las lunette di formaggio e tartufo llegan rellenas de ricotta y trufa, con crema de boletus y parmesano. Y aún hay más clásicos para hacer hueco en la mesa: desde los spaghetti alla carbonara l'originale, con guanciale, yema de huevo, pimienta y pecorino, hasta la bistecca alla milanese o el cannolo siciliano de ricotta y cítricos para terminar con una nota dulce.

Instalado dentro del NH Barcelona Stadium, Don Giovanni es un comedor con azulejos a la vista que nos hará sentir como en una especie de castillo que nos hace de casa.

Travessera de les Corts, 150.
M: Les Corts (L3)
@dongiovannibarcelona

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3. Cecconi’s: el norte de Italia baja hasta el Port Vell

Cecconi's nació en Mayfair y su versión barcelonesa, instalada en los bajos de Soho House y junto al Port Vell, conserva el tradicional aire de restaurante italiano elegante donde es tan importante lo que hay en el plato como todo lo que pasa a su alrededor. Maderas, sofás de piel, luz tenue y una cocina abierta durante buena parte del día.

La cocina mira sobre todo hacia el norte de Italia y la pasta es uno de los motivos de peso para sentarse en él. Entre las propuestas, destacan los agnolotti del plin con trufa negra, una especialidad piamontesa de pasta rellena que aquí juega la carta más voluptuosa con el aroma de la trufa. Si sois más de recetas aparentemente sencillas, también hay tonnarelli cacio e pepe. Y la ruta continúa con paccheri con flores de calabacín y ricotta salada, rigatoni a la boloñesa o linguine con gambas y almejas.

No todo pasa entre platos de pasta. Los cicchetti permiten empezar picando una crema de ricotta con miel de trufa y crostini o unos zucchini fritti con mayonesa de limón, mientras que el horno de leña se encarga de pizzas como la de trufa negra, ricotta y setas de temporada o la de panceta, calabaza y gorgonzola.

Y los domingos Cecconi's cambia de marcha con el Sunday Brunch Feast, un brunch generoso donde la pasta casera comparte protagonismo con marisco y ensaladas. Una manera muy italiana de entender el domingo: mesa larga, platos que van y vienen y ninguna prisa por levantarse.

Passeig de Colom, 20.
M: Drassanes (L3)
@cecconisrestaurants

4. Galú: Sicilia se come a cucharadas de caponata

Tras Galú hay todo un árbol genealógico. El nombre nace de la unión de Gala y Lucía, las dos hijas del chef y propietario Niko Scimone, que ha convertido este restaurante del Eixample en su particular carta de amor a la cocina siciliana. Una cocina de recetas con historia, producto y elaboraciones caseras, desde la pasta hasta el pan y los postres.

Y si hay un plato que nos transporta de golpe a Sicilia es la caponata siciliana. La berenjena es la protagonista, cocinada en este guiso agridulce tan característico de la isla, donde el juego entre dulzor y acidez convierte una aparentemente sencilla receta vegetal en un plato con mucha sustancia: un plato que pide una buena ración de pan al lado.

La pasta fresca hecha en casa es la otra gran pata de Galú. Entre las propuestas destacan los pappardelle alla Norcia, con pasta fresca, salchicha, trufa negra y crema: un plato que abandona la ligereza mediterránea de la caponata para adentrarse en terrenos más intensos y untuosos.

Para terminar de dar la vuelta, la selección de vinos italianos acompaña una propuesta que reivindica la cocina siciliana desde Barcelona, pero con las raíces bien plantadas en la isla.

Carrer del Rosselló, 290.
M: Diagonal (L3, L5).
@galubcn

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5. Gloria Osteria: pasta fresca para compartir la fiesta

Está claro que la cocina italiana juega a su favor cuando el ambiente está bien lleno. Esta osteria es la primera del grupo Big Mamma en Barcelona y ha aterrizado en el Eixample con más de 1.000 m², dos plantas y espacio para 230 comensales. Ideal para ir en grupos muy grandes y compartir mesa. La decoración interior tampoco pasa precisamente desapercibida: grandes ventanales, vegetación, espejos, piezas de colección y una monumental lámpara de Murano convierten el comedor en una fantasía italiana entre glamurosa y extravagante.

Pero entre tanta escenografía hay una cosa que se toma muy en serio: la pasta fresca, que el equipo de pastaioli, capitanejado por la chef Elisa Consolo, prepara a mano cada día. Hay pici alla bolognese con Parmigiano Reggiano, tagliolini al limone con pez limón y huevas de trucha, o unos casoncelli rellenos de bogavante, salteados con beurre blanc y acabados con tartar de gambas frescas.

Ahora bien, si habéis venido a darlo todo, la carbonara al tartufo está hecha para la ocasión: spaghettoni caseros con guanciale crujiente, yema de huevo, aceite de trufa, pimienta y trufa fresca de temporada que se sirven directamente dentro de una rueda de pecorino. Discreción, la justa.

Compartir es parte del guión: podéis continuar con un rodaballo de 1,2 kg a la parrilla o pasar a las pizzas napolitanas, como la Gloria Ibérica, con panceta ibérica y bechamel de Parmigiano Reggiano de 36 meses. Los postres también juegan en talla XXL: el Baked Alaska para grupos combina bizcocho, helado casero de chocolate y merengue italiano, y llega a mesa flameado con Grand Marnier.

Además, Gloria cuenta también con diferentes opciones para eventos y celebraciones privadas: organiza cenas de empresa, celebraciones y cócteles, con la posibilidad de adaptar el formato y la propuesta gastronómica a cada ocasión. ¿Preparados para el festín?

Carrer d’Enric Granados, 86.
M: Diagonal (L3, L5).
@gloriaosteria.es

6. BENZINA: carbonara a ritmo de Rock n Roll

Este antiguo taller mecánico de Sant Antoni se ha convertido en uno de los italianos con más personalidad del barrio. Italia comparte mesa con una estética ecléctica, copas con carácter y una banda sonora cargada de grandes éxitos de los años 60 y 70.

Con Rolling Stones o The Doors de fondo, la pasta reclama su momento de gloria. Una de las especialidades que vale la pena tener en el radar son los spaghetti quadrati alla carbonara, preparados con guanciale, Parmigiano Reggiano de 24 meses, pecorino y huevo. Una versión fiel al espíritu italiano —aquí la nata no está invitada a la fiesta— que llega cremosa, intensa y con ese punto salino del queso y el guanciale que hace difícil dejar el tenedor sobre la mesa.

La carta sigue una cocina italiana de temporada y permite empezar con platos como la berenjena confitada alla parmigiana con helado de parmesano, el vitello tonnato con alcaparras y chalota encurtida o la burrata con calabacín asado. Y aún hay sitio para platos como el risotto, los gnocchi y diferentes propuestas de carne y pescado.

Otro de los puntos fuertes de BENZiNA son los tragos: cócteles clásicos reinterpretados y vinos italianos para terminar de construir una experiencia que tiene tanto de ristorante como de local donde quedarse a tomar una copa. Y para rematar la jugada, su Sferamisu lleva el tiramisú al terreno de la casa.

Passatge de Pere Calders, 6.
M: Sant Antoni (L2)
@benzinabcn

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