1. Spaccanapoli: una pizza con acento napolitano


En Nápoles, la elegancia no se pierde cuando toca comer con las manos. Spaccanapoli es un gran ejemplo: un restaurante napolitano donde la pizza se trabaja con masa de larga fermentación, horno de piedra e ingredientes italianos, con la voluntad de llevar a Barcelona una de las tradiciones más estimadas —y discutidas— de la ciudad.
Para ponerla a prueba, vamos directos a la Bologna, una pizza que deja los minimalismos para otro día. Sobre la masa encontramos mortadela, una burrata fresca entera y granella de pistacho, una combinación cremosa y untuosa donde el toque del pistacho acaba de redondear cada bocado. Si preferís ir a los clásicos con un poco más de fuego, la Diavola combina tomate San Marzano, mozzarella, salami picante y albahaca.
Las primas de la pizza también hacen acto de presencia: la pasta genovese nos lleva hacia otra de las recetas de la tradición napolitana. Encontraréis ziti cortados a mano que se impregnan de un estofado de ternera cocinado lentamente durante horas y de un sofrito de cebolla caramelizada. Una salsa densa, dulzona e intensa, coronada con la carne desmechada, que demuestra que a veces la mejor cocina italiana es también la que más paciencia tiene.
Y si todavía queda sitio, la carbonara también asoma la cabeza, en este caso con rigatoni al dente, guanciale crujiente, yema de huevo, pecorino romano DOP y pimienta negra.
Carrer del Rec Comtal, 6.
M: Arc de Triomf (L1).
@spaccanapolibcn










