Del 8 de mayo al 7 de junio, L'Espai Lliure de Montjuïc se convierte en un espacio de alta tensión emocional y cierra temporada con El fill, una obra del noruego Jon Fosse, Premio Nobel de Literatura 2023, que habla más desde los silencios que desde las palabras. La dirección de Ferran Utzet construye una atmósfera densa y contenida: una casa aislada, un pueblo casi vacío y una espera que pesa.
Un hijo vuelve después de años fuera, pero el reencuentro no tiene nada de liberador. Todo lo contrario: no hay reencuentro idílico, sino incomodidad, silencio y una comunicación imposible que se va envenenando con la presencia de un vecino fisgón. Miradas que duran demasiado, frases que no llegan a decir lo que tendrían que decir y un clima que se va volviendo cada vez más opresivo.
El montaje se apoya en un reparto sólido que da densidad a este universo contenido. Guillem Balart y Jordi Figueras construyen una pareja atrapada en una rutina emocional agotada, donde el afecto existe, pero no encuentra canales para expresarse. Su interpretación trabaja desde la contención: miradas, pausas y pequeñas fisuras que dejan entrever todo lo que no se atreven a decir. El retorno del hijo, interpretado por Sebastián Mogordoy, actúa como detonante. Su presencia altera el equilibrio frágil de la casa e introduce una energía incómoda, casi extraña, que va desplazando la realidad de lo que parecía estable. En el centro de este triángulo está también Mercè Pons, que ofrece una interpretación llena de matices, capaz de sostener el peso emocional del silencio sin subrayarlo.
El fill no busca grandes explosiones, sino una tensión continua que convierte la incomunicación en el verdadero centro de la historia: una familia que se quiere, pero que no sabe cómo decírselo. Una temática con la que, quien más o quien menos, se puede sentir reflejado. No os la perdáis.


