Es cierto que la ópera es un género profundo, pero ¿quién ha dicho que la comedia no lo sea? Le nozze di Figaro, de Wolfgang Amadeus Mozart, demuestra precisamente eso: que detrás de los enredos amorosos, los disfraces y las risas también se esconden grandes reflexiones sobre el poder, el deseo y las relaciones humanas. Estrenada en 1786 y basada en la obra de Beaumarchais, esta ópera fue revolucionaria porque ridiculizaba a la aristocracia y convertía a los criados en los personajes más inteligentes de la historia. Pero lo que la hace inmortal es la manera en que Mozart transforma esta comedia en un retrato profundamente humano de los sentimientos.
Ahora, el Gran Teatre del Liceu recupera esta obra imprescindible del 4 al 21 de junio, con una nueva producción dirigida por Marta Pazos. La función especial LiceuUnder35 será el 4 de junio, antes de las representaciones abiertas al público general. El reparto combina juventud y experiencia con nombres como Luca Pisaroni y Sara Blanch al frente.
La historia gira en torno a Fígaro y Susanna, dos criados que están a punto de casarse, pero el Conde de Almaviva intenta seducir a Susanna aprovechando sus privilegios. A partir de aquí, se despliega una cadena de conspiraciones, malentendidos e intercambios de identidad que convierten a la ópera en una maquinaria teatral perfecta. Pero bajo el humor constante también aparecen la frustración, los celos y la tristeza, especialmente en el personaje de la Condesa, que vive con dolor las infidelidades de su marido. Esta mezcla de comedia y emoción es lo que sigue haciendo de Le nozze di Figaro una obra absolutamente moderna.


