Philipp Fröhlich se integra en la plantilla de artistas de Juan Silió con esta exposición, en la que se muestran una selección de obras realizadas en los últimos cinco años. En estas pinturas se puede apreciar el estilo de Fröhlich, su uso de la luz y el color y la forma de encuadrarlas. Se trata de una serie de escenas urbanas, interiores y campestres, protagonizadas la mayoría por animales. El artista plasma momentos llenos de dinamismo, con mucha acción y movimiento, que harían pensar que se ha inspirado en una fotografía o un vídeo. Pero lo cierto es que el autor construye maquetas a partir de las cuales realiza sus pinturas. Un recurso curioso mediante el cual se puede reflexionar sobre el arte como reproducción de la realidad o -como en este caso- como una construcción a partir de la imaginación.
Para sus piezas, Fröhlich toma referencias de otras obras de diferentes periodos de la Historia del Arte, las estudia y después realiza su propia composición. El resultado son estas pinturas en las que el dramatismo sostenido consigue atraparnos e invita a pensar qué pasaría después. Y lo cierto es que la respuesta está en nuestra propia imaginación.







