¿Quién se iba a comer Madrid hace 30 años?

La exposición 'Generación del 87' en el Conde Duque recupera los rostros emergentes de hace tres décadas
Rossy de Palma
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Hace 30 años, la revista 'La luna de Madrid' sacó un número especial que tituló 'Los 87 del 87', en el que aparecían fotografiados los personajes emergentes del momento. Entre ellos se encontraba el documentalista Félix Cábez, resposable de títulos como 'Almodóvar, siglo XXI', que entonces era un jovencito con un programa de radio. Hoy, después de tres décadas, ha recuperado esa edición histórica de 'La luna de Madrid' en la que pasó junto a tantos otros de su quinta, para crear una exposición de retratos en la que presente y pasado se dan la mano. Podéis visitarla en el Conde Duque hasta el 9 de abril. El juego es el siguiente: volver a fotografiar a los mismos personajes que se iban a comer el mundo a finales de los 80. "Lo que más me gusta es que en la exposición estos retratos no están solos, porque los acompañan sus historias maravillosas", dice el comisario. Y nos cuenta algunos secretos de esas imágenes en las que los dos tiempos se dan la mano.

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Martirio

La cantante apareció en la portada de 'La luna de Madrid', de folklórica, con las gafas oscuras, el abanico y una olla express en la cabeza. "Los pendientes eran un cubo de fregona", nos explica Cábez. Para el comisario, en ese retrato original el personaje es un diamante en bruto, la promesa de un icono que asoma la nariz. Según Cábez, en los 80 Martirio era algo así como las 'girls' de Andy Warhol. Ahora, en cambio, el mito ya está consagrado y por eso en la foto actual en lugar de una cacerola lleva una peineta con pedrería incrustada. "Martirio siempre es un guiño al pasado, a una estética 'kitsch' de los años 40 fusionada con lo pop", nos cuenta Cábez.

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Rossy de Palma

Rossy de Palma

En 1987, Pedro Almodóvar estrenaba 'La ley del deseo', donde Rossy de Palma hacía una aparición estelar de un minutillo, con sombra de ojos rosa, cazando un abejorro entre los dedos. "¿Qué es lo que más de chifla y lo que más de amuerma del amor?", le preguntaba a Eusebio Poncela. En aquel momento, Rossy tocaba con la banda mallorquina Peor Impossible y había llegado a Madrid para servir copas en un bar de Malasaña. "Era magnética, nadie que la mirara podía apartar los ojos de ella, y así acabó convirtiéndose en una musa mundial", dice Cábez. La sonrisa, la nariz, las cejas... Entonces era una desconocida, pero poco tardaría en convertirse en fetiche de diseñadores, fotógrafos y modistos de todo el planeta.  

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Frederic Amat

Frederic Amat

Cábez nos explica que 'La luna de Madrid' empezó siendo una revista de información local, en una época en la que los trenes a Barcelona iban llenos de gente, y en toda la península se iba abriendo paso a codazos esa nueva juventud que iba a sacar España de su perpetuo anquilosamiento. Al poco, 'La luna' salió de la capital para hablar del hervidero que eran las otras ciudades españolas. Ahí entró en juego gente como el pintor y escenógrafo Frederic Amat, hoy día un artista reconocidísimo a escala internacional. "Fue muy difícil cerrar una fecha con él para la sesión de fotos, porque es un tipo muy inquieto que siempre tiene algo entre manos. Al final pudimos encontrarnos con él cuando recién aterrizaba de Moscú, donde había estado montando una exposición. Eso sí, respondió a la propuesta con esa generosidad que siempre lo ha caracterizado", dice Cábez.

 

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Ibarrola

Agustín Ibarrola

Puede que el pintor y escultor Agustín Ibarrola fuera, de esos nuevos nombres de la Generación del 87, el más veteranos. Tenía más de 40 años y su fama de artista ya lo había catapultado al extranjero. "Ahora, claro, ya es mayor, y volver a fotografiarle fue una de las experiencias más hermosas de este proyecto", cuenta Cábez. Por lo visto, Ibarrola vive en un caserío cerca de Guernica, en una finca perdida en el bosque. Y, aunque dice que ya se retiró hace años, sigue empuñando la brocha, pero en lugar de aplicarla al lienzo la usa para transformar su entorno. "Pinta las hojas de los árboles, modifica las formas de la naturaleza y hace así un arte en curso, que va madurando con el paso de las estaciones", evoca, poético. 

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Chantal Grande

Chantal Grande

Su imagen, con el pelo anaranjado, la piel pálida y la mirada tan limpia, es la del cartel de la exposición que podéis visitar en el Conde Duque. Aunque puede que su nombre suene menos que el de otros, su legado es muy sólido. Esta galerista francesa establecida en Tarragona fue quien lanzó la carrera de muchos fotógrafos españoles, como Chema Madoz y Alberto García Alix, por encima de la línea de los Pirineos. "Todos ellos le han estado siempre infinitamente agradecidos", cuenta Cábez. La foto actual es obra de Pierre Gonnord, fotógrafo francés residente en Madrid desde los años 80, que ha trabajado en una línia cromática muy sutil que dialoga con el retrato original en blanco y negro, sin perder el misterio de esos ojos abrumadores que nos arrastran al infinito.

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