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Leticia Dolera
©Alfredo Arias

Leticia Dolera: "Las mujeres de la serie no son objeto de deseo sino sujetos que desean"

La actriz y directora se moja y rompe tabús en 'Vida perfecta', una serie brillante que se estrenará en Movistar+ en octubre

Por Josep Lambies
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A María la acaba de plantar su novio por un asunto que tiene que ver con una lavativa, sexo anal y unas sábanas manchadas de caca. Un poco desubicada, aparece en una fiesta infantil colocada de MDMA y acaba echando un polvo en una cama elástica con un jardinero que tiene discapacidad intelectual. Así empieza 'Vida perfecta', serie creada y protagonizada por Leticia Dolera, que se estrenará en Movistar+ el 18 de octubre.

Me parece una serie transgresora y mordaz. ¿Cuando la escribías tenías la sensación de estar cruzando un límite?
Sí, por supuesto, aunque si empiezas siempre puedes irte mucho más lejos. Quería seguir formulándome preguntas que me hago y que siento que se hacen las mujeres de mi entorno, aunque desde un punto de vista menos naíf que el de 'Requisitos para ser una persona normal', mi primera peli. Me propuse explorar las sombras y la complejidad del hecho de madurar. Pero no quería hacer un 'Girls' a la española. Porque 'Girls' ya existe y es maravillosa. Tenía que buscar, ir más allá.

Lo del polvo en la cama elástica, como arranque, no está nada mal.
Con esto podía tocar también el tema de la sexualidad y la discapacidad, que es un doble tabú gigante. En mi familia hay personas con discapacidad y soy consciente de que en la cultura apenas están representadas. En España tenemos el precedente de 'Campeones', aunque yo llevaba tiempo trabajando en la serie cuando se estrenó. Me alegro de que el cine muestre la diversidad.

De todos modos, 'Campeones' me parece un producto mucho más moderado que 'Vida perfecta'.
Para mí era importante hablar desde la raíz de los conflictos. Yo no quería mostrar un mundo irreal en el que existe la igualdad y las minorías no se sienten infrarrepresentadas, sino una sociedad como la que vivimos, en transformación, donde hay gente que quiere cambiar las cosas aunque no sepa cómo.

Se habla, por ejemplo, de la importancia de las palabras que usamos para referirnos a personas con discapacidad.
Sí, hay una escena en la que la hermana de María le dice que si ha follado con un retrasado. Entonces ella contesta que es una persona con discapacidad, porque ya lo ha aprendido. El lenguaje es importante, porque crea imaginario, pero yo tampoco quería hacer como que los personajes de la serie están superevolucionados y son modélicos. Tampoco quería dejarlo en lo políticamente incorrecto. Me parece que ahí está la fórmula justa.

Eres la autora de 'Morder la manzana', un libro sobre la importancia del feminismo. ¿Cómo lees la serie desde una perspectiva de género?
La gente me pregunta si es una serie feminista y yo digo que es una serie que tiene mi punto de vista. No es que las mujeres de 'Vida perfecta' estén muy concienciadas. Son personajes de carne y hueso. Eso sí, no son objetos de deseo sino sujetos que desean. Porque las mujeres también deseamos y también tenemos impulsos sexuales desde nosotras. No estamos solo para agradar, también nos gustan los hombres y las mujeres. Luego por ejemplo está el personaje de Cris, que es quien más visibiliza un tema que está muy presente en la sociedad: ese patrón de la 'superwoman' que nos han vendido y que es pura ciencia ficción.

¿Qué importancia tiene la exploración de la sexualidad en el autodescubrimiento de un personaje como el de Cris?
Hay una trama que no está montada donde hay escenas de sexo de Cris que son muy fuertes. Cuando las rodábamos yo pensaba que se nos estaba yendo de las manos. Después no las montamos todas, no por miedo, sino porque siempre hay cosas que se quedan en la sala de edición. Pero hubo una entrega total por parte de las actrices. Yo quería que estuvieran cómodas, les pedí que me pusieran límites. Ellas reaccionaron con total confianza. "El límite lo pones tú", dijeron.

¿Ha sido fácil levantar una serie como esta?
Al principio Movistar+ no lo vio claro, por los riesgos que podía entrañar el argumento, porque era un tema delicado. Fui con cuatro folios y me dijeron que no. Pero yo me empeciné, desarrollé el piloto, y antes de volver me dije "espérate, igual el piloto funciona pero aquí no hay una serie". Estuve un año escribiendo. Cuando lo tuve todo volví a Movistar+.

La serie está dirigida por tres mujeres, Elena Martín, Ginesta Guindal y tú misma. 
Yo tenía claro que, igual que Movistar me estaba dando la oportunidad de poner en pie mi primera serie, quería que esto también fuera una plataforma para otras directoras. De Elena, me encantaba 'Júlia ist'. Quedé con ella un día y vi que había mucha conexión y que ella estaba superinteresada en el proyecto. Luego Laia Teca, la directora de arte, me habló de Ginesta porque había hecho varias publis con ella. Le pasé los guiones. Cuando nos sentamos a hablar sentí lo mismo que con Elena, mucha pasión. Parecerá una tontería pero para mí era importante hablar desde el corazón.

El rodaje se vio ensombrecido por la polémica con la actriz Aina Clotet, que contó que la dejaste fuera de la serie cuando se quedó embarazada.
Creo que he hecho mi trabajo con honestidad y con respeto, tanto a las personas implicadas en el proyecto como a la propia historia, con amor y pasión, sin cometer ningún acto de discriminación contra nadie en situación de vulnerabilidad. Creo que la serie habla por sí sola. Por lo demás, qué le voy a hacer, no puedo controlar las mentiras que se digan de mí.

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