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Alabama Monroe

Tatuajes míticos del cine

De Robert Mitchum a Viggo Mortensen, las pieles más dibujadas de la historia

Por Josep Lambies
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Para algunos, los tatuajes son una forma de expresión artística grabada para siempre en la piel. Para otros, una moda pasajera. Pero en el cine, donde cada vez se cuidan más los detalles, el dibujo de una calavera en el brazo o el nombre de un examante en letras góticas en el muslo pueden reforzar el carácter de un personaje o incluso destacar un rasgo de su personalidad que hasta ese momento era inapreciable. Repasamos la historia cinematográfica para traeros los mejores tatuajes del séptimo arte. Algunos seguro que os suenan, otros solo los más observadores los recordarán. 

'El dragón rojo', de Brett Ratner

El de Ralph Fiennes en la última aventura de Hannibal Lecter es una filigrana enroscada que le tapa todos los músculos de la espalda. Recordad que interpreta a Francis Dolarhyde, un asesino en serie que terminaba cada crimen royendo los bracitos de sus víctimas como si fueran patas de pollo. Ya se veía que le faltaba un hervor.

'Náufragos', de Alfred Hitchcock

Había una vez un marinero que se había beneficiado a una damisela en cada puerto en el que había pernoctado. Para no olvidar ninguna de sus conquistas, se había tatuado sus nombres sobre el pecho. Como la de 'Alabama Monroe'. El problema es que el día que ligó perdido en alta mar, en una barca salvavidas que iba a la deriva, no había ninguna aguja a mano para dejar constancia. Por suerte, ella llevaba un pintalabios rojo. No era gran cosa, pero cumplió su función.

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'Mud', de Jeff Nichols

Matthew McConaughey es un fugitivo de la ley, un Tom Sawyer perseguido por la justicia. ¿Entonces qué hace en una playa, arriesgándose a que lo pillen? Se ve que espera a una rubia escultural que lleva una bandada de ruiseñores azules tatuados en la nuca. Se han hecho muchas tonterías en nombre del amor. Cualquier criminal, incluso el más duro del patíbulo, se hubiera dejado pillar por una mujer así.

'Corazón roto', de Martin Bell

El protocolo de los héroes americanos requiere un tatuaje sobre el bíceps. Es como la marca en hierro forjado que llevan las vacas de granja, en señal de control de calidad. Puede ser la cara de Lincoln o un 'Amor de mare'. En cualquier caso, un tipo como Jeff Bridges no podía fallar. Ahora ya puede llevar un bigote frondoso, la cazadora tejana con pelliza en los hombros y lo que haga falta.

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'El cabo del miedo', de Martin Scorsese

Acabamos la lista con Robert De Niro, que aquí interpretaba a un ex convicto que había cumplido catorce años de condena por haber violado y apalear a una chica de diecisiete años. La prueba de sus tiempos de presidiario eran una serie de dibujos imborrables que se había hecho por todo el cuerpo. Más que una persona parecía una enciclopedia juvenil ilustrada. Y tenía mucha sed de venganza.

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