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Un Mad Cool difícil de olvidar

El macrofestival de Madrid celebró una segunda edición marcada por la trágica muerte de Pedro Aunión

©Sergio Albert

La crónica de un festival suele ser una tarea relativamente sencilla para cualquier periodista acostumbrado a cubrir este tipo de eventos. Sin embargo, explicar lo vivido en la segunda edición del Mad Cool, que se celebró del 6 al 8 de julio en La Caja Mágica, no es tan simple. Si nos ceñimos a lo estrictamente musical, hay poco que reprochar al macrofestival.

La primera jornada tenía un claro nombre propio: Foo Fighters. Los de Dave Grohl no decepcionaron a sus fieles, que pudieron disfrutar de un concierto de más de dos horas donde sonaron casi todos los grandes clásicos de la banda. Descarga de adrenalina asegurada para un día en el que el tiempo amenazaba con aguarnos la fiesta a todos, literalmente. A pesar de que el grupo de Seattle acaparó toda la atención, no podemos dejar de mencionar la animada (pero breve) actuación de The Lumineers, la pasión de Foals y la fiesta que montaron sobre el escenario Belle and Sebastian, entre muchos otros conciertos que lucieron a medias debido a las intensas lluvias que habían caído ese mismo día y que impidieron por ejemplo el montaje completo de las grandes pantallas del escenario principal.

El segundo día marcó sin duda un antes y un después, no solo en esta edición, sino seguramente en la historia del festival, que esperemos que sea muy larga. Era viernes y la lluvia volvía a cesar milagrosamente antes de que empezaran los principales conciertos. La tarde comenzaba con la potencia de Deap Vally, para dar paso a un Britt Daniel al frente de Spoon por el que parece que no pasan los años. Los de Austin competían en atención con una de las bandas más legendarias del punk rock y ska estadounidense de los años 90, Rancid. Tras los pogos y las manos cornudas al aire, llegaron la prodigiosa locura de Ryan Adams sobre el escenario y la etérea serenidad de Alt-J, con una lumínica puesta en escena y grandes hits como ‘Breezeblocks’ o ‘Left Hand Free’.

Fue entonces, en torno a las 23.45 h de la noche, cuando todo cambió. Cuando, por causas que aún se desconocen, algo falló, y el número de acrobacias aéreas que llevaba a cabo Pedro Aunión junto al escenario principal terminó en tragedia. 30 metros de caída, apenas unos segundos, y ya nada fue lo mismo. Confusión y espanto entre quienes lo presenciaron y más de medio festival ajeno por completo al suceso. Nunca habrá líneas suficientes para rendir homenaje a Pedro como se merece, pero siempre son bienvenidas las palabras de un buen amigo. ¿Debió haberse cancelado el festival en ese momento? ¿Fue suficiente el comunicado de la organización? ¿Y el homenaje que se le rindió a Pedro al día siguiente? El debate está servido y las opiniones llenan titulares y redes sociales.

Sea como fuere, “el show continuó” y Green Day ofreció otro extenso (e intenso) concierto repasando sus grandes éxitos, alargando canciones, subiendo seguidores al escenario para regalarles incluso una guitarra y devolvernos a todos a nuestra adolescencia con himnos como ‘Basket Case’, ‘When I Come Around’ o el broche final, ‘Good Riddance (Time of Your Life)’. Una pena que coincidiera con el que fue, según nuestra opinión, uno de los mejores conciertos del festival: Cage The Elephant.

El enrarecido ambiente del sábado no impidió que el recinto volviera a llenarse y que más de 40.000 personas experimentaran el éxtasis musical con Wilco y su magnífico solo de guitarra en ‘Impossible Germany’. Con unos escenarios secundarios repletos de pequeñas/grandes joyas musicales como Fuel Fandango, Savages o Belako, fueron Manic Street Preachers los que congregaron a la mayor parte de los asistentes en un concierto que unió varias generaciones al ritmo de temas como ‘Your Love Alone Is Not Enough’, 'If you tolerate this your children will be next' o ‘You Stole the Sun From My Heart’. Tras ellos llegaba el que supuestamente era el plato principal del día, Kings of Leon, quienes no se salieron del guion, tocaron sus éxitos de estadio como ‘Sex on Fire’ y ‘Use Somebody’ y redujeron la interacción con el público a la mínima expresión. Una apuesta totalmente contraria a la explosión que desató M.I.A, relegada a un escenario demasiado pequeño que provocó que tuviera que controlarse el aforo. La rapera ofreció sin duda uno de los conciertos más potentes de toda la edición, con mención a Pedro Aunión incluida.

El punto final lo pusieron los festivaleros Foster The People y uno de los grupos más valorados en la electrónica actual, Moderat. Pocas pegas se pueden poner a un cartel tan ecléctico, con un gusto casi impecable para representar todo tipo de géneros musicales en apenas tres días. Una edición que será sin duda difícil de olvidar, en todos los sentidos.

Críticas y valoraciones

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