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25 cosas de las que los madrileños nos sentimos orgullosos

El agua, los museos o la hospitalidad. ¡Madrid es mucho Madrid!

Escrito por
Time Out Madrid
El Oso y el Madroño
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Hay muchas cosas que definen a los madrileños, pero solo algunas de ellas nos hacen sentir verdaderamente orgullosos de ser de aquí. Hemos seleccionado 25 de ellas. 

1. El agua. Lo decimos mucho, pero es que es verdad: el agua de Madrid está mejor que ninguna otra. ¿Agua mineral? ¿Para qué? ¡En Madrid se bebe del grifo!

2. La hospitalidad. Basta con llegar a Madrid para sentirse de aquí. A nadie le va a importar tu lugar de procedencia: en Madrid todo el mundo es bienvenido y aceptado. 

3. La diversidad. Si en esta ciudad a nadie le importa de dónde eres, tampoco tu aspecto, tu raza, tu religión, tu orientación sexual o tus gustos estéticos. En Madrid puedes ser lo que quieras y como quieras. La diversidad forma parte de nuestro ADN.

4. Las cañas. No queremos mirar a nadie, pero hemos viajado por ahí y es un hecho: en pocos sitios se tiran las cañas tan bien como en la capital. ¡Otra ronda!

5. Las tapas. Y si hablamos de cañas, hablamos de tapas. Aunque sean unas tristes aceitunas: si en Madrid no te ponen tapa (gratis) al pedirte una caña, raro. Muy raro. Vale que no llegamos a la excelencia (y la cantidad) de los andaluces, pero Madrid sigue siendo sinónimo de tapas. 

6. Los bares. Los dos puntos anteriores confluyen en este. Pero es que los bares son tan importantes para los madrileños como el aire que respiramos. Da igual que sean modernos o de los de toda la vida, con tragaperras, fútbol y los parroquianos de siempre: nos gustan todos, y en todos nos sentimos como en casa.  

7. La cercanía. No nos referimos a lo social (que también, antes de la pandemia claro, ahora todos a guardar la distancia), sino a lo geográfico: al estar en el centro de la península, Madrid está cerca de todo. Del verde norte y del cálido sur. De las playas de Levante o de los encantos de Portugal. Los madrileños nos plantamos en cualquier parte en un pispás. 

8. El metro. Es posible que a veces no funcione como debería. Incluso que a menudo vaya hasta los topes. Pero eso no quita para que el Metro de Madrid no sea uno de los mejores del mundo. 

9. La noche. En Madrid da igual que sea lunes o viernes: siempre era un buen momento para salir y pasarlo en grande antes de la covid-19, y volverá a serlo cuando sea seguro para todos. Si hay una ciudad que nunca duerme, esa es la capital de España. 

10. El centro Así, en general. El Madrid de los Austrias es mágico, pero también lo es Malasaña, Lavapiés, La Latina... Todo el centro de la capital merece ser descubierto en profundidad. Dicen que no tenemos nada icónico, pero es que en Madrid... todo lo es. 

11. Madrid Río. Las obras fueron tediosas, pero hoy por hoy cuesta encontrar a un madrileño que no esté contento con este gigantesco espacio verde ganado a la M-30. 

12. El cielo. En pocos sitios los atardeceres son más espectaculares que en Madrid. Y tiene una explicación: la ciudad está situada a una altura considerable (667 m), por lo que el horizonte es siempre infinito. 

13. Los museos. El Prado, el Thyssen, el Reina Sofía... Madrid tiene arte para aburrir. Es verdad que no vamos tanto como deberíamos, pero es porque sabemos que podemos hacerlo cuando queramos. 

14. La Gran Vía. Hay muchas calles emblemáticas en Madrid, pero ninguna con el encanto de la Gran Vía. Un lugar fascinante en el que te puedes encontrar cualquier cosa a cualquier hora. Y por supuesto, tenemos mucho cariño a nuestros queridos 'heavys', que son casi tan icono de la ciudad como la propia Gran Vía.  

15. El Madrid de los Austrias. Todo el centro de la ciudad es 100% recomendable. Pero el encanto que atesora cada rincón del Madrid de los Austrias es sencillamente único. Un viaje en el tiempo en pleno corazón de Madrid. 

16. Los parques. Sí, el Retiro es increíble. Pero también lo es el Capricho, el Parque del Oeste, el Campo del Moro o la Quinta de los Molinos. Los parques de Madrid son perfectos para perderse. Y no sabemos (ni queremos) vivir sin ellos. 

17. El clima. Es cierto que en verano hace mucho calor y en invierno toca abrigarse, pero nada comparable a sufrir los rigores del clima extremo de ciudades en las que hay humedad. En el invierno madrileño te abrigas y a correr. En el verano sudas, pero nada que ver con la costa. ¡Viva el clima seco!

18. El acento. Medio en broma medio en serio, siempre decimos que los madrileños no tenemos acento: lo tienen los demás. La verdad es que sabemos que tenemos acento madrileño, pero nos encanta. 

19. El Rastro. Da igual que esté siempre atestado de gente. Incluso da igual que vayas y no compres nada. Darse una vuelta por el Rastro debería ser obligatorio para obtener el carnet de madrileño. 

20. La Feria del Libro. El paraíso de los amantes de la literatura está en Madrid. La feria del libro toma el parque del Retiro con la llegada del buen tiempo. Y a los madrileños nos encanta. 

21. La Movida. A la hora de desmelenarnos, en Madrid somos únicos. Y cuando llegó la época de mayor explosión cultural, en los 80, la capital marcó la pauta. Hoy la Movida sigue siendo referente de modernidad y patrimonio popular no solo de los madrileños, sino de todos los españoles. 

22. La música. Hablar de la Movida es hablar de música... pero la música ha seguido siendo seña de identidad de la capital. La cantidad de grupos y artistas que ha exportado y sigue exportando Madrid es interminable. Prometemos hacer un reportaje más extenso al respecto. 

23. Los barrios. Quien viene a Madrid y sólo conoce el centro de la ciudad se está perdiendo buena parte de su magia. Porque Madrid es Malasaña y la Latina, Lavapiés y Chamberí, pero también Vallecas, Carabanchel o el Barrio del Pilar. Y cada uno de ellos guarda secretos para aquellos que estén dispuestos a ir más allá de las guías turísticas. 

24. El chocolate con churros. Hoy en día es posible encontrarlo en casi cualquier rincón de España, e incluso en países como Venezuela, Argentina o México. Pero el mejor chocolate con churros sigue siendo el de Madrid. Por algo lo inventamos nosotros. 

25. De no estar especialmente orgullosos de ser madrileños. Sí, el último punto puede parecer contradictorio con el propio titular, pero no lo es. El madrileño conoce las virtudes de su ciudad, pero lleva a gala no sentir por ella un orgullo desmedido y aprecia lo bueno de todas las demás. Al fin y al cabo, España está llena de ciudades increíbles por conocer. Eso sí: un trocito de cada una de ellas está en Madrid.  

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