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Abre el primer hotel de la historia de la Plaza Mayor (y es de lujo)

Hotel Pestana Plaza Mayor

Desde 1619, año de su finalización, la plaza Mayor ha sido muchas cosas: cruce de caminos con tráfico rodado, mercado principal de la villa de Madrid, ha sufrido tres incendios, ha sido sede de ajusticiamientos públicos, plaza de toros, lugar de beatificación de San Isidro, el patrón de la ciudad... Ha sido tantas cosas, que incluso antes de ser plaza mayor, ha sido plaza del Arrabal, plaza Real, plaza de la Constitución y hasta plaza de la República. Lo que no ha sido nunca es hotel, hasta ahora.

Desde el pasado 13 de mayo, la casa de la Carnicería ha reabierto sus puestas convertida en un hotel boutique, de nombre Pestana Plaza Mayor, el primero que la cadena portuguesa Pestana Hoteles abre en Madrid. Claramente, su desembarco en la ciudad no ha podido ser más glorioso. 

Son 89 habitaciones, 34 de ellas con vistas privilegiadas a la plaza Mayor, el resto, a los tejados y calles del casco antiguo de Madrid -y no tienen nada que envidiarle-. Eso sí, quien quiera tener una experiencia de esas que no se pueden tener en ningún sitio más -a no ser que seas propietario de una casa en la plaza-, que pregunte por la Master Suite, la habitación más exclusiva de todas: solo ella dispone de balcón a la plaza y mirador situado encima del arco de Cuchilleros. 

Hotel Pestana Plaza Mayor

 

No hace falta entrar en muchos detalles para comprender lo complicado que ha sido convertir en un alojamiento hotelero de lujo la antigua casa de la Carnicería -que ha permanecido abandonada a su suerte más de diez años, desde que la Tercera Casa Consistorial, y la Hemeroteca, sus últimos inquilinos, se trasladaran a su actual ubicación-, tarea llevada a cabo por el estudio de arquitectura B76 (los mismos del Hotel Only You de la calle Barquillo o el Hard Rock Hotel de Ibiza). Y lo han hecho respetando la historia del edificio y muchos de sus elementos arquitectónicos: desde paredes de ladrillo visto a los azulejos originales de paredes (hoy convertidos en cabeceros de cama, como en la Master Suite), además de puertas de madera, la vidriera que preside la escalera principal y otros detalles que salpican todo el alojamiento. 

Restaurante, azotea con piscina y zona de spa

Junto a las habitaciones, lo más llamativo de este nuevo hotel es su rootfop, una azotea con vistas a los tejados de Madrid con zona de tumbonas y piscina para refrescarse en las calurosas tardes de verano -por el momento será de acceso solo para los huéspedes del hotel-. En la planta baja, y situado en lo que hasta hace solo dos años ha sido el parque de bomberos de la plaza Mayor, se encuentra ahora el restaurante RIB, especializado en las mejores carnes de la sierra de Guadarrama, como un homenaje a ese pasado como central cárnica que fue el edificio siglos atrás, coctelería y barra de tapeo con guiños a algunos platillos populares portugueses. Ojo a su cúpula acristalada, que hacen de este espacio un jardín interior más que acogedor. Y una planta más abajo se encuentra un spa, decorado con tanto mimo que recuerda a un antiguo hamman, herencia de la influencia árabe que se respira en la historia de Madrid. ¿A que pinta bien el primer hotel de la plaza Mayor? 

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