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El plan familiar de un fin de semana cualquiera, para hacer una escapada fácil con amigos. Podéis ir con los niños y probar qué tal se da eso de montar a caballo y luego sentaros a la mesa para daros un buen homenaje carnívoro en un ambiente rústico (chimenea incluida) a menos de media hora del centro de Madrid. Aquí las brasas son el corazón del restaurante. Y el restaurante está especialmente diseñado para los aficionados a la carne. No esperéis mucho pescado (lo hay sí: zamburiñas, pulpo, salmón, gambones...) pero, eso sí, lo que nunca os va a faltar, si vais en grupo, es una pantagruélica parrillada con varios cortes y embutidos (morcilla, chistorra, chorizo...).
Ubicada en el Monte de El Pardo y con dos amplias terrazas al aire libre, una de las escuelas de equitación de la zona ha elevado la apuesta pasando del bar sencillo y funcional al restaurante de mesas con mantel y velas para cenas íntimas. En mitad del campo, rodeado de naturaleza y caballos, acaba de dar sus primeros servicios un remozado y espléndido rincón parrillero donde podéis cruzaros con piezas tan codiciadas como un T-bone, un tomahawk y un rib eye de buey. Aquí el producto manda porque se toca poco. Brasas y a la mesa. Pero se cuida todo alrededor. De las guarniciones (con verduras de temporada) a las croquetas (de chuleta o jamón) o la salsa brava de las patatas... platos que valen para abrir la veda y servir al medio.
Una escapada entre caballos y la mejor carne a la parrilla
Tienen un menú infantil (de hamburguesa de pollo a los omnipresentes macarrones con tomate) y hacen guiños a las tendencias más actuales. Vamos, que tenéis en carta hasta un bikini de pastrami. Y un aguacate braseado para los que busquen empezar con algo más ligero. Pero, pasadas la ensalada de tomate raff y las alcachofas a la parrilla, el despliegue es un anzuelo de primer orden para amantes de la carne en La Hípica (Carretera M-612 / Fuencarral-El Pardo, Km 3.5). La bodega acompaña con referencias archiconocidas, etiquetas que siempre funcionan en veladas con un chuletón por medio. Cero sorpresas en la sección líquida. Ocurre igual en los postres. El clásico partido "triangular" con tarta de queso, tiramisú y coulant de chocolate. Pero a veces uno quiere lo sencillo, quedarse en lo de siempre bien hecho y atender a la conversación de la mesa.
Podríamos decir que en este recién estrenado templo carnívoro , con un aforo para más de 150 comensales (entre salón interior y terraza), asoma un perfil argentino (aunque las carnes salga a la mesa en un punto que es más nuestro). Hay una milanesa, preparan mollejas y, lo que no deja lugar a dudas, en la carta se puede leer ojo de bife y bife de chorizo. Y aunque lo vacuno vertebre la propuesta, también encontraréis otras opciones como el cordero lechal (sea paletilla o chuletitas), el pollo o el cerdo ibérico (sea pluma o secreto).
Ahora mismo sus horarios de aperturas se concentran hacia finales de la semana. Martes y miércoles sólo al mediodía pero de jueves a sábados el servicio alcanza también las cenas. Cierran domingos tarde y lunes.

