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Cuatro Oscars con los que no estamos de acuerdo (y uno con el que sí)

Por
Josep Lambies
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Hace tiempo que los Oscars no me resultan sorprendentes. En primer lugar, porque les doy un crédito relativo: no deja de ser el resultado de una votación legítima en la que yo no he tomado parte. En segundo lugar, porque el criterio de Hollywood me resulta extremadamente previsible. Y aunque siempre puedes encontrarte un 'twist' de guion de última hora –recordemos a Warren Beatty y Faye Dunaway leyendo mal el título de la película ganadora–, en general las quinielas se pueden resolver con un fácil algoritmo. En cualquier caso, no me quedaré callado. Estos son los cuatro Oscars que menos nos han convencido.

1. 'La forma del agua' como mejor película. De acuerdo, Guillermo del Toro ha hecho una película mágica, un cuento de hadas poético y preciosista, virado en tonos verdosos y dorados, que nos hace sentir como si estuviéramos dentro de un hechizo. Pero la historia de La forma del agua tiene un sabor constante a viejo conocido, a una mezcla armonizada entre 'La bella y la bestia' y algunos clásicos de la serie B como 'La mujer y el monstruo' de Jack Arnold, que se formula como una especie de 'Amélie' algo más erotizada. De hecho, Jean-Pierre Jeunet acusó a Del Toro de haber plagiado una secuencia de 'Delicatessen'. No es que los pastiches nos espanten, pero en un año en el que había candidatas como 'El hilo invisible' y 'Call me by your name', ambas obras maestras para la posteridad, parece que la balanza se ha decantado por la opción menos arriesgada, más amable. 

Gary Oldman

 2. Gary Oldman como mejor actor. A Gary Oldman nadie le tose. Pero el secreto para ganar un Oscar a la mejor interpretación es pura fórmula. A las pruebas me remito. Meryl Streep se rocía la melena con laca para convertirse en Margaret Thatcher y gana un Oscar. Eddie Redmayne hace de Stephen Hawking después de seguir una rutina de gimnasia para que su cuerpo parezca el de un esclerótico postrado en una silla de ruedas y gana un Oscar. Es lógico que si en El instante más oscuro Gary Oldman ha conseguido transformarse en Winston Churchill, en voz y apariencia, la academia le vaya a premiar con una estatuilla. Hollywood tiene una debilidad por el reto muscular que supone para un intérprete convertirse en un personaje histórico, y se deja deslumbrar por ese proceso camaleónico. Pocas veces pone en primer lugar desafíos mucho más sutiles como es el trabajo psicológico, la complejidad dramática del alma humana.

3. 'El hilo invisible' como mejor vestuario. No es que no lo mereciera. Es que parece una broma de mal gusto, un premio de consolación, incluso un insulto. Paul Thomas Anderson nunca se ha movido en los parámetros de la hermosura. Recordad aquella imagen infernal de Joaquin Phoenix masturbándose en una playa en 'The master', con los omóplatos como aletas de tiburón y esa mirada sádica, enferma. 'El hilo invisible' es una película perversa, venenosa, que crea una estética del asco delirante. El protagonista es un sastre retorcido, de aspecto enjuto, torturador, que lleva un mechón de pelo de su madre muerta cosido en el forro del abrigo y que no tiene piedad ni compasión. Sí es cierto que salen modelitos y alta costura, pero teniendo en cuenta que la película es el salón de los horrores parece casi que se estén burlando de sus propósitos.

4. 'Déjame salir' como mejor guion original. Vamos a ver, Déjame salir es una película potente, es una cinta de terror abismal que nos habla del racismo de la sociedad americana, algo que en la era Trump parece más necesario que nunca. Aún así, los premios que ha recibido 'Tres anuncios en las afueras' me saben a poco. Esos carteles rojo sangre que salpican como restos de un crimen la entrada del pueblo, esa bomba en la comisaría, esa carta de suicidio del hombre que se pega un tiro delante del establo y esa mala leche que recuerda a los momentos más agudos del cine de los Coen, en una historia que no deja títere con cabeza. El Oscar a Frances MacDormand, que ya fue la increíble policía de 'Fargo', era más que justo. Igual hubiera estado bien un poco más de oro. 

5. 'Call me by your name' como mejor guion adaptado. Hemos dicho que os hablaríamos de cuatro Oscars con los que no estamos de acuerdo. Pero no somos tan cenizos como para dejar así la cosa. Nos alegramos, por lo menos, de que 'Call me by your name' se haya llevado el Oscar al mejor guion adaptado –está basada en la novela homónima de André Acinam–. De hecho, hubiéramos querido que fuera la gran triunfadora de la noche, aunque lo tenía difícil. Lo que gusta en Hollywood es, desde siempre, la pirotecnia, la superproducción, la machada cargada de efectos especiales, las cintas de gran empaque. Y hay otro factor: el Oscar a la mejor película el año pasado fue para 'Moonlight'. Dos años seguidos premiando historias homosexuales hubiera sido más de lo que las altas esferas retrógradas de la costa oeste son capaces de digerir.

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