Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right El Lugarcito o la solidaridad de los más pequeños
Cocinera en su local
El Lugarcito

El Lugarcito o la solidaridad de los más pequeños

Advertising

La unión hace la fuerza. Y la que ha abanderado Lola desde El Lugarcito, un local exquisito y popular de comida para llevar en el corazón de la calle Noviciado (en el número 9), es más intensa que la que pudo sentir Luke Skywalker. Ante la crisis que ya están padeciendo muchos de sus vecinos ha lanzado una iniciativa a la que se han ido sumando otros comercios aledaños. "Es que me parecía muy injusto poder abrir y que otra gente ande sin curro en casa. Se me ocurrió lo del puchero para los jodidos... Así que en esas andamos... Cocino para conseguir pagar el alquiler y también para poder mirarme al espejo. Lo que se llama reparto de abundancia aunque sea mínima". Un proyecto de solidaridad a una escala menor pero tan importante como el de esas grandes cadenas que han puesto sus cocinas al servicio de los sanitarios de los hospitales

En este pequeño gran proyecto colaboran el frutería Vitaminas, el establecimiento con el que Lola comparte un recoleto patio (el mejor escondite para echar la tarde cuando todo esto pase), y Acre, un colmado de producto a granel. Uno le provee de las verduras para el puchero y el otro de las legumbres. "Cocino guisos fundamentalmente: lentejas, potaje de garbanzos, patatas guisadas... Y busco que todo sea vegetariano para que cualquiera pueda comer. Voy cambiando todos los días de guiso. Suelen salir unas 18 raciones. Si puedes pagarlo, lo pagas, y si no, pues buena onda y te lo llevas. Intentaré mantenerlo el máximo tiempo posible. Los beneficiarios son aquellos que tengan necesidad, yo no pregunto cuál es su situación, confío en la ética de la gente. Hay otros que se están ofreciendo a ayudar económicamente, así que le tengo que dar una vuelta para cómo podemos organizarlo y que esto se estire aún más en el tiempo". 

Un puchero de lentejas

El Lugarcito

"Los que ahora están sufriendo esta situación fueron antes mis clientes y me permitieron estar abierta... Ahora me toca a mí", concluye Lola. Estamos seguros de que en otros barrios de la ciudad se han levantado ideas similares con la cocina como telón de fondo, gestos anónimos que también merecen nuestro aplauso. Vaya desde aquí el nuestro.  

Share the story
Últimas noticias
    Advertising