Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Madrid icon-chevron-right Rafael Bachiller: "La mayoría de los niños de Madrid no han visto nunca la Vía Láctea"

Rafael Bachiller: "La mayoría de los niños de Madrid no han visto nunca la Vía Láctea"

Llegan las perseidas y los madrileños alzan la mirada al cielo buscando estrellas. Entrevistamos al director del Real Observatorio Nacional, que nos habla de astronomía, ciencia y contaminación lumínica

Real Observatorio Astronómico Nacional
Rafael Bachiller, director del Real Observatorio Astronómico Nacional
Por Alicia Alamillos |
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Madrid cuenta con una de las comunidades de astrónomos amateurs más grande y activa de toda España, y con la llegada en agosto de "las lágrimas de San Lorenzo" o perseidas cientos de personas redescubren su pasión por observar el cielo. En Madrid, los centros neurálgicos de la astronomía son el Planetario, Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid (en Robledo de Chavela y sede de los radiotelescopios gigantes de la NASA en España) y el Observatorio Astronómico Nacional, cuya sede histórica (Real Observatorio de Madrid) está en el Parque del Retiro. Hablamos con su director y también divulgador científico, Rafael Bachiller.  

¿Cuál es la principal labor del Observatorio Astronómico Nacional?
Nuestra investigación está basada en observaciones con radiotelescopios. Colaboramos estrechamente con los mejores del mundo, algunos en España (Guadalajara y Granada), otros en diferentes países europeos y en el desierto de Atacama (Chile). Con ellos estudiamos el nacimiento e infancia de galaxias, estrellas y planetas. Además, gestionamos nuestro sobresaliente patrimonio histórico-científico en el Real Observatorio, en el madrileño parque del Retiro.

¿Qué más podemos aprender del espacio? ¿Por qué es necesario seguir estudiándolo?
La astronomía enmarca al ser humano en su contexto cósmico. Responde a nuestras ansias de saber de dónde venimos, cuál es nuestro destino, si estamos solos en el universo, y muchas otras cuestiones de índole tanto científica como filosófica y emocional. Por ello todas las civilizaciones dirigieron sus ojos al firmamento desde la Antigüedad, y así seguirá siendo en el futuro.

Tampoco hay que olvidar que la astronomía es una ciencia con aplicaciones prácticas de gran utilidad. Los fenómenos celestes, junto con los del planeta, definen el calendario, ritman las estaciones y permiten organizar toda la actividad humana. Finalmente, la astronomía también es un motor tecnológico sumamente potente: muchos de sus inventos se aplican en la viada diaria contribuyendo a nuestro bienestar.

¿Cree que hace falta más divulgación en astrofísica?
Hace falta más divulgación de la astrofísica y de todas las ciencias. La ciencia es la mayor aventura colectiva de la Humanidad, un poco de cultura científica nos permite participar en esta apasionante hazaña. Además, todos los grandes debates del mundo contemporáneo (el cambio climático, la prolongación de la vida, la energía nuclear, los transgénicos, etc) tienen una componente científica primordial. Para ser hombres y mujeres de nuestro tiempo necesitamos saber de ciencia. En una sociedad democrática, la ciencia nos permite participar en las grandes decisiones del mundo con conocimiento de causa. La ciencia nos hace más responsables y más libres.

¿Es la astronomía una ciencia colaborativa, en la que hasta los amateurs pueden participar?
La astronomía es una de las pocas ciencias en las que las aportaciones de los amateurs siempre han sido decisivas. Muchos de los grandes descubrimientos astronómicos fueron hechos por ellos y, aún hoy, su contribución es sumamente importante. Hay unos lazos muy estrechos entre el colectivo de los profesionales y de los amateurs. Esto es una fortaleza de nuestra disciplina.

¿Cómo se percibe la astronomía entre los madrileños?
El público madrileño es muy entusiasta con todas las cuestiones de astronomía. Lo vemos en las visitas a nuestro Observatorio. Pero, sobre todo, queda muy manifiesto por el interés de nuestros ciudadanos por el Planetario de Madrid, una institución hermana de la nuestra que realiza una labor de divulgación maravillosa.

¿Cómo está la situación de contaminación lumínica en Madrid? ¿Es el cielo patrimonio que hay que proteger?
Es absolutamente lamentable que las luces de Madrid no permitan la contemplación del cielo no sólo en la ciudad, sino en gran parte de su entorno. Las jóvenes generaciones de urbanitas solo pueden contemplar la Vía Láctea (nuestro Camino de Santiago) en viajes ocasionales, y la mayor parte de los niños madrileños no la han visto nunca. Además del placer estético que proporciona, la contemplación del cielo siempre ha servido de inspiración filosófica durante la historia de la Humanidad. El cielo invita a soñar y a reflexionar. Por todo ello, el cielo nocturno es un patrimonio singular que necesita protección urgente.

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