Virginie Despentes: "Nuestra cultura sexofóbica no admite la perspectiva de la calentona"

Hablamos de feminismo 'queer' con la autora de 'Teoría King Kong', que acaba de publicar la última parte de la trilogía 'Vernon Subutex'

Virginie Despentes

Decir lo que dice Virginie Despentes no es nada fácil, ni mucho menos obvio. Hace doce años que publicó 'Teoría King Kong', y aunque el tiempo haya pasado su lectura resulta hoy más urgente que nunca. Porque, sí, es muy probable que vivamos cegados por el destello de un espejismo, en un momento en el que el mundo empieza a asimilar el disfraz de un feminismo más moderado de lo que querría admitir y corremos el riesgo de dar demasiadas cosas por sentadas. La escritora visita Madrid, con motivo de la publicación del último libro de la trilogía 'Vernon Subutex'. 

El primer volumen de 'Vernon Subutex' nos situaba en la Francia de la crisis económica, pero poco a poco, la serie ha ido virando hacia una especie de escenario imaginado, de antiutopía.
Eso es. Por cómo yo lo pensaba, es la historia de un grupo de personas que viven aisladas de la sociedad, encerradas en sus apartamentos y sus dominios, y que se juntan para encontrar nuevos espacios que no estén sometidos a las leyes del mercado. De una manera frágil e inocente, intentan encontrar lugares y rituales para compartir en comunidad que permitan probar algo distinto.

¿Qué importancia tiene la música en ese mundo aparte?
Cuando yo fui joven, en los 80, a través del rock y el punk podías construir una libertad total, y nadie se metía contigo. Ahora, cada vez que asoma un sistema de vida alternativo aparece alguien que mira desde fuera, que te vigila, que te dice qué puedes escribir y qué no, qué drogas puedes tomar, qué impuestos debes pagar. 

Por lo tanto, ¿la utopía ya no se puede concebir?
Yo misma intenté crear en 'Vernon Subutex' una utopía loca, pero no me fue posible. Porque ya no solo mis libertades están dañadas, también mi imaginación. Me he quedado muy lejos de la utopía, porque nuestros deseos están tan manipulados como nuestros actos, por un sistema que es muy eficiente. Es el totalitarismo total del que hablaba Pasolini. 

Precisamente, en los últimos tiempos has estado participando en una serie de lecturas de Pasolini, de textos visionarios que siguen hablándonos del mundo en el que vivimos.
La mirada de Pasolini es más precisa y útil hoy que en los años 60. Tenía intuiciones muy justas, y además pensó desde fuera de la heterosexualidad, desde un lugar que le permitió ver cosas desde un punto de vista mucho más radical. 

Aparte de publicar el tercer volumen de 'Vernon Subutex', acabas de reeditar 'Teoría King Kong', un manifiesto feminista pionero en muchos sentidos, que empezaba con una exhortación que ha pasado a la historia. 
Escribí 'Teoría King Kong' hace doce años. En aquel momento no pensé que pudiera ser leído con tanto entusiasmo. En los 80 y 90, si eras feminista y lesbiana, la gente te decía que tu problema era que eras fea y que no sabías seducir. Así que, vale, de acuerdo, soy fea y vieja y gorda y voy a hablar desde aquí, sin pretender otra cosa. Yo creo que son los lectores quienes han llenado estas líneas de sentido.

'Teoría King Kong' regresa a las librerías en un momento oportuno. ¿Hay muchas cosas de las que este feminismo en auge se está olvidando de hablar?
Hay dos aspectos que aparecen en 'Teoría King Kong' que me parecen importantes, que son por un lado las feas y por el otro las calentonas. Las feas se empiezan a reivindicar, pero nuestra cultura sexofóbica no admite la perspectiva de la calentona. Ahora me gustaría que alguien hablara desde el punto de vista de de la sucia, de la zorra, de la que se los folla a todos, de la que se la ha chupado a Weinstein por placer, sin esperar nada a cambio. He seguido de cerca el #metoo y no me parece para nada inútil, al contrario. Pero hay otro feminismo que no es el hetero y blanco de la mujer digna. Un feminismo marginal, prosex. Ahora se escribe, por ejemplo, desde el feminismo de las negras de los Estados Unidos. 

¿Doce años después seguimos en el mismo punto?
No, han pasado muchas cosas en este tiempo. Cuando publiqué 'Teoría King Kong' me sentía muy sola. Ya estaba acostumbrada, ya me había pasado algo así con 'Fóllame', que había obtenido una respuesta de tal violencia que me hizo pensar que, bueno, si podía provocar reacciones tan brutales es que era algo importante. Ahora 'Teoría King Kong' no es el feminismo 'mainstream', pero tiene su grupito, que va con la explosión de lo 'queer' y también con la idea de que se puede desarrollar una pornografía distinta.

Has hablado muchas veces de la importancia de la pornografía. ¿Es una herramienta privilegiada para debatir cuestiones de género?
El porno está cada vez más presente, y los consumidores empiezan cada vez más temprano. Yo creo que hoy en día un niño de diez años ya ha visto mucho porno. El problema es que casi siempre este porno está vacío de contenido y vivimos en una sociedad tan sexofóbica que es imposible que nadie se preocupe por crear un porno de calidad, inclusivo, que admita sexualidades disidentes. En lo gay, por ejemplo, había un camino a explorar, cuando en los 70 se hizo 'Boys in the sun', un clásico. Ya no hay películas así. Pero espero que en poco tiempo los jóvenes abran una ola de pospornografía.

¿Deberíamos pensar el feminismo a través de lo 'queer', de cuestiones como la identidad sexual?
Totalmente. La solución más urgente es acabar de una vez con la idea de que hay un grupo hombre y que hay un grupo mujer. Porque a mí me han enseñado que soy mujer, me han puesto un disfraz de mujer y ahora se supone que soy igual que las otras. Pero, ¿qué coño tengo yo en común con Catherine Deneuve? La feminidad es una performance y yo no voy a interpretar ese papel. Pero bueno, quizá estemos a punto de conseguir algo real. Ahora hay muchos feminismos en marcha, que se difunden a través de internet, que son muy plurales. Si una trabajadora sexual, por ejemplo, busca su feminismo, lo encontrará. Algo está a punto de estallar.

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