Gente estúpida

Teatro, Comedia
4 de 5 estrellas
Gente estúpida

Dirección y dramaturgia: Daniela Fejerman. Intérpretes: Silvia Nieva, Antonio Sansano y Ángel Díaz de Rada. 

"Conferencia escénica y ficción dramática aunadas para hacer pensar en un ejercicio de reflexión pública": así definen los miembros de la compañía su propia función. Y al principio, sin lugar a dudas, 'Gente estúpida' consigue que el espectador espere otra cosa tras apagar su teléfono móvil. Una breve escena con el público en un rol semiactivo, en la que la audiencia es el AMPA de un colegio convocada para averiguar quién se ha llevado el dinero de la cuenta común, desemboca en lo que resulta ser el eje central del espectáculo, una conferencia académica sobre la estupidez.

Articular teoría y práctica, filosofía y drama, eligiendo como tema central la estupidez es una idea brillante. La parte pedagógica de la función es la más innovadora, 'per se' y por estar interpretada por un profesor universitario real, Ángel Díaz de Rada, especialista en antropología social de la UNED. Este sorprende por la soltura y la precisión, no exentas de guasa, en su repaso a las diferentes explicaciones y aforismos con los que famosos pensadores han intentado encontrar una explicación a la estupidez casi como categoría kantiana. No obstante, la sorpresa y la comedia del primer tercio no consiguen sostenerse al mismo nivel durante el resto del espectáculo, quizá precisamente por las altas expectativas que nos forjamos al principio. La función no sube: ni el desarrollo intelectual de la conferencia (simpático, pero teóricamente limitado) ni las diferentes situaciones que muestran la estupidez (con conflictos que a veces cuentan más que muestran) logran la gradación en intensidad y disparate típica de comedia que prometía la propia propuesta. Pero, y esto es muy importante, tampoco baja: hay momentos bien urdidos de risas sin paliativos, como la pareja abocada al fracaso de quererse, que estúpidamente decide rehacer su matrimonio.

Los actores (un Antonio Sansano fantástico e histriónico, y una Silvia Nieva estupenda y versátil) juegan entregados a sus diferentes encarnaciones de la estupidez: las que mejor funcionan son aquellas en las que no hay ni un atisbo de parodia, porque ahí es donde se ven con claridad los estúpidos a los que Díaz de Rada disecciona, donde puede rubricar Daniela Fejerman, la autora y directora, 'Quod erat demonstrandum', como si de una demostración trigonométrica se tratara. Quizá el punto más débil del montaje es la escenografía, indicial y sin propuesta estética de conjunto: si bien no resta, por la enorme fuerza del resto de los elementos, bien es cierto que tampoco aporta nada que no sea meramente utilitario, aunque con un planteamiento poco económico.

Por otro lado, apenas se echa en falta la ausencia absoluta de espacio sonoro, algo que no es sino un síntoma del ritmo que imprimen tanto los actores como el conferenciante a la obra. 'Gente estúpida' es un espectáculo que merece la pena visitar, porque su interés no reside exclusivamente en las risas que genera ni en la excelente factura actoral, sino que el ingenio de la idea original y la valentía del formato abren un nuevo camino para explorar no solo dentro de las propuestas escénicas, sino también, y por qué no, de las académicas.

Por Pilar G. Almansa

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