Malas hierbas

Teatro, Comedia
4 de 5 estrellas
Malas hierbas

Autor y director: Carlos Be. Intérpretes: Carmen Mayordomo, Joan Bentallé y Lidia Navarro.

Lo más complicado en el teatro es encontrar un conjunto ajustado: una escenografía ajustada al espacio, unos actores ajustados al texto, un texto ajustado al tema, un tema ajustado al público… Por eso, el término 'justo' aplicado a 'Malas hierbas' tiene tanto valor: porque Carlos Be ha logrado, tras aciertos y descalabros en el 'off', un proyecto en el que todo parece haber encontrado su medida.

Podría parecer paradójico afirmar esto, precisamente, de una comedia disparatada, excéntrica, hiperbólica, pero es que ahí es donde reside su virtud: Lidia Navarro sostiene extensiones y ligueros imposibles con 'savoir faire'; Carmen Mayordomo integra peluca barata y pijerío magistralmente; Joan Betallé es tan creíble en su hipocresía y redención, por otro lado, inverosímiles… La historia integra corrupción y romance a partes iguales, en un delicado equilibrio entre el vodevil y la crítica social que logra picar lo justo (de nuevo) para que nos riamos a tiempo, pero tampoco en exceso. 

Porque 'Malas hierbas' es justamente divertida, pero no desternillante: se sitúa en un lugar complicado, el de la comedia sin ambages, pero Be no logra escapar de su propia trayectoria y algo sutil recorre la función, algo que no integra del todo la matemática del gag. Que esto no quiere decir que no te rías, que te ríes, y mucho, pero, ¡ay!, ese acelerón propio del juguete cómico según llega el final, esa sucesión de golpes de efecto, ese retorcimiento sorprendente, ese engañar y reengañar al espectador, eso… aún no lo tiene.

Por eso está ajustada la función, porque sin conseguir todo eso, parece que lo consigue. La escenografía, perfecta para la Lola Membrives; la luz, como siempre, inteligente de Jesús Antón (al que deberían dar un premio al mejor iluminador del off por sus ingeniosas soluciones en espacios de multiprogramación); el sonido, adecuado, que cuenta, con su propia línea argumental; Lupe Valero, cuya creatividad en vestuario podemos ver en tantos montajes del off, vuelve a estar soberbia; todos estos elementos, junto con los intérpretes y el buen texto, construyen una comedia justa. Eso es algo verdaderamente extraordinario. Por eso hay que ir a verla.

Por Pilar G. Almansa

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