Alex Reynolds. Esta puerta, esta ventana

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3 de 5 estrellas
Alex Reynolds. Esta puerta, esta ventana
Alex Reynolds. Esta puerta, esta ventana

La primera exposición individual de Alex Reynolds (Bilbao, 1978) en la Galería Estrany-de la Mota está formada por tres elementos desde donde, a partir de recursos distintos, se exploran las posibilidades del arte sonoro y de arquitecturas diversas. De entrada, la escalera de acceso a la sala se ha convertido, gracias a pedazos de moqueta negra que tapan uno de cada tres peldaños, en el compás de un vals que invita a subir ya bajar intentando acertar el ritmo. A la izquierda está la película 'Esta puerta, esta ventana', que da título a la muestra, un mediometraje con la presencia de la coreógrafa y performer Alma Söderberg y el músico y también performer Nilo Gallego. En este filme de propiedades hipnóticas todo pasa en una habitación luminosa con puertas y ventanas cerradas, una estancia casi vacía donde hay una batería sobre una alfombra (la misma que cubre el suelo de la galería), un hombre y una mujer. Él, Nilo, toca la batería y descubre la musicalidad del espacio con las baquetas. Ella, Alma, hace música con el cuerpo, se golpea las caderas, el vientre y las mejillas emulando sonidos de percusión. También baila y, a veces, canturrea y pisa sus voces en off que, de manera acompasada y poco comprensible, marcan la escena con recuerdos de una casa que no vemos.

Los dos personajes, en sincronía o en total desacorde, indagan en la potencia sonora y el espacio de la cámara sin coincidir nunca en pantalla. El ruido aterciopelado de una alfombra que él arrastra por toda la sala, el clin-clin de los platillos que suenan a cada tirón, la fricción de la mano que roza el suelo de madera o el ritmo metálico al remover cucharas, cuchillos y tenedores, conforman un festín para los oídos que, por sorpresa, despierta y pone en alerta al resto de sentidos.

Antes de volver de nuevo a los peldaños del vals, que llevan hacia la salida, encontramos 'Palais', un relato sobre alguien que se pierde a través de las puertas y las escaleras del Palacio de Justicia de Bruselas, y un dibujo del artista de la planta del mismo edificio. Una pieza doble que cierra el triángulo de 'Esta puerta, esta ventana'.


Se suele decir que lo que hace interesante un proyecto artístico es su resistencia a la interpretación, que no se agote todo al primer vistazo. Este es un lugar donde volver, lleno de puertas y ventanas por donde mirar una y otra vez.

Por Aina Mercader

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