¿Puede una carta epistolar ser una manifestación arquitectónica? Atentamente, la exposición de Patricia Esquivias en La Fabra Centre d’Art Contemporani (que puede verse hasta el 27 de septiembre) repasa más de veinte años de trayectoria de la artista venezolana a través de obras vinculadas a cartas que ella misma escribe y que conectan la arquitectura con las historias individuales y colectivas. Comisariada por Caniche Editorial, la muestra revela cómo las cartas son una forma de pensar y observar el mundo, y no son solo simples textos explicativos. El título hace referencia a la fórmula de despedida típica, pero también a una manera de trabajar basada en la afectividad, las conversaciones y las dudas compartidas.
Las piezas expuestas parten de elementos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos en el entorno urbano: baldosas, bolardos, murales, fachadas o detalles arquitectónicos. Esquivias los observa con atención e indaga en sus historias, donde se mezclan anécdotas personales, memoria popular y relatos oficiales. Sus cartas, dirigidas a personas relacionadas con las obras, funcionan como una herramienta para investigar, ordenar ideas y mantener abiertas preguntas que quizá no tengan respuesta.




