Barcelona, zona neutral

Arte, Arte contemporáneo
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Barcelona, zona neutral
Camille Pissarro. La Seine à Port-Marly, le lavoir, 1872. Musée d’Orsay, París

Explicar qué pasaba en la Barcelona del periodo 1914-1918 es bastante difícil. Más aún si partimos del punto de vista de las artes. Pero eso es lo que han intentado los comisarios de la muestra 'Barcelona, ​​zona neutral (1914-1918)', Fèlix Fanés y Joan M. Minguet.
¿Lo han logrado? El esfuerzo es loable, aunque hay referentes literarios que van mucho más allá de los recursos expositivos. Barcelona, ​​en la época, era una de las ciudades más interesantes de Europa en cuanto a inquietudes sociales. También acogía una intelectualidad que debatía si crear un arte nacional a partir de lo mejor de las vanguardias internacionales, o bien a partir de las artes populares y del glorioso pasado medieval. Eran tiempos de Mancomunidad, el primer ensayo de autogobierno –aunque limitadíssimo- desde el 1714. Y tiempo de especulación, bandolerismo, bacará, pulgas juguetonas y 'queridas'.
Barcelona fue un santuario, un refugio. Por un lado, todos los artistas catalanes iban a París en busca de fama y clientes, más o menos como ahora. París estaba a 24 horas en tren, sin necesidad de papeles. Y las mejores revistas artísticas francesas se podían comprar en la Rambla. París era la patria espiritual de los pensadores y creadores catalanes.
También tenemos los creadores catalanes que abanderaron la causa francesa, como JM Junoy o Feliu Elias, que colaboraron en revistas propagandísticas y que llegaron a visitar el frente. Allí, por ejemplo, Josep Clarà realizó unos bocetos de las trincheras y los combatientes que desmienten ideas preconcebidas sobre el Noucentisme.
Por otro, muchos artistas franceses recalaron en Barcelona esperando que despejara la niebla bélico. Artistas como el matrimonio Delaunay, el millonario Francis Picabia, el cubista Gleizes, los hermanos Lloyd y Olga Sacharoff. Muchos colaboran con el galerista Josep Dalmau. Pero esto del arte contemporáneo, ya lo sabéis, era y es cosa de cuatro gatos. Como influyente de verdad, el cine de Charlot...

Por Ricard Mas

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