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Contra Tàpies: Tàpies que no lo parecen

Una innovadora aproximación a la obra del artista lejos de los tópicos

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La escena artística está repleta de clichés estéticos y leyendas pseudobiográficas que han marcado a fuego la trayectoria de algunos pintores y han condicionado la lectura de sus obras. Entre los mitos más gastados hay algunos que se han repetido hasta la saciedad: Picasso era un mujeriego, Dalí, un payaso (en sentido despectivo), Miró, un ingenuo ... Y, bien, de Tàpies se ha dicho y reescrito que era un pintor que trabajaba con connivencia con el poder, un artista nacional, y un tótem aislado de los creadores que lo rodeaban. Hablamos de todo ello con Valentín Roma, en la Fundació Antoni Tàpies, donde me ha citado para explicarme con todos los pormenores qué pretende 'Contra Tàpies', la exposición que ha comisariado con Laurence Rassel y que, entre otras cosas, ataca la mitología tapiana y propone, ahora que hace un año de la muerte del artista, "mirar su obra como si nunca la hubiéramos visto, fuera tópicos".

La muestra, que está dividida en tres ámbitos, presenta una relectura de Tàpies a través de relaciones del todo inesperadas. Los comisarios se enfrentan a las miradas historicistas tradicionales y hacen conversar algunas de sus piezas con obras de otros artistas coetáneos con los que raramente se le ha vinculado. De las 7.000 que tenían a su alcance, entre dibujos, pinturas y collages, han seleccionado dieciséis, donde predomina un Tàpies más desconocido, alejado de las propuestas matéricas y convertido, por ejemplo, en futurista o muralista mejicano. De esta manera, se crean extrañas parejas de baile, golosinas estéticas que sorprenderán a los visitantes más incrédulos: Carlos Pazos, Joseph Beuys, David Hockney, Dan Graham e, incluso, Pier Paolo Pasolini, todos en solfa, acompañando los Tàpies en una orgía visual. La propuesta es osada, pero Roma asegura que el artista se sentiría cómodo porque, hace unos años, cuando se le preguntó sobre la exposición que le gustaría que le hicieran, respondió que vería "una donde hubiese todos aquellos Tàpies que no parecen Tàpies ".

En este ejercicio de aproximación al genio se expone también la obra específica de seis artistas contemporáneos que interpelan el trabajo y el simbolismo del creador catalán. "Se trata de utilizarlo como tema, no de hacerle un homenaje", explica el comisario. Esta propuesta de actualizacion de la figura del pintor incluye, además, una parte de su correspondencia personal, que hasta ahora se había mantenido inédita, y donde podréis leer algunas de las cartas que le envió el poeta Octavio Paz, la fotografa Lee Miller o el filósofo Martin Heidegger, y descubriréis, además, la admiración que el cineasta Jim Jarmusch le tenía.

A estas alturas toca revelar el juego de palabras del título, y es que, en palabras de Roma, "Contra Tàpies no se propone como oposición al artista, sino más bien significa una proximidad abrasiva, un contacto fructífero, una tensión creativa con él. Ahora es el momento-añade-de hablar de legado y de mirarlo desacomplejadamente para averiguar cómo se debe continuar trabajando con su pintura en el futuro". En cualquier caso, se trata de una mirada innovadora y, sobre todo, arriesgada, en torno a la obra de un pintor del que pensábamos que ya se había dicho todo.

CONTRA TÀPIES
Fundació Antoni Tàpies
Hasta el 9 de junio

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