Los Espais Volart de la Fundació Vila Casas transforman las más de seis décadas que Romà Vallès dedicó al arte en una exposición. Vallès fue una de las voces más destacadas del informalismo catalán y siempre apostó por la modernidad y la experimentación, alejándose de las modas. Bajo el comisariado de Conxita Oliver y Bel Vallès, la muestra nos permite descubrir facetas más desconocidas del artista, como su vertiente pedagógica, interesada en el arte infantil y en la educación visual.
A Romà Vallès (Barcelona, 1923-2015), la figuración se le quedaba corta para plasmar en el lienzo todo lo que él quería expresar. Pasó toda su trayectoria buscando ese “horizonte abstracto” que ahora sirve de título a la exposición que lo reivindica como una figura clave para la renovación de la vanguardia catalana de la segunda mitad del siglo XX. Desde su rechazo al academicismo en la Escola Superior de Belles Arts de Sant Jordi, pasando por sus primeras obras influidas por Cézanne y Picasso, hasta el momento crucial de 1955, cuando pinta su primera pieza abstracta tras un viaje decisivo a París.
La exposición pone un énfasis especial en dos de sus series más emblemáticas. Por un lado, la serie Cosmogonies (1956-1964), donde el lienzo se convierte en un territorio mineral y geológico mediante el uso de arena, polvo de mármol, pigmentos y serrín; y Collages (1964-1967), donde el artista dialoga con el Pop Art y construye una visión crítica de la sociedad de masas, la guerra y el drama humano gracias a fotografías y recortes de prensa de su contexto más inmediato.
En una pared, además, encontraréis multitud de dibujos infantiles. Son los que realizó su hija Isabel (ahora una de las comisarias de la exposición), que ilustran el legado pedagógico del artista, quien fue docente en el Institut Ferran Casablancas de Sabadell, la Escola Massana o la ETSAB, y miembro fundador de la INSEA (International Society for Education through Art). Así, podemos descubrir cómo, en un momento marcado por la fractura de la Guerra Civil y la posguerra, Vallès también defendió una educación basada en la libertad expresiva y la creatividad como una capacidad inherente a todas las personas.

