Volart i Volart 2
©Fundació Vila Casas

Espais Volart - Fundació Vila Casas

Un espacio de 1.600 metros cuadrados que acoge exposiciones temporales de artistas catalanes contemporáneos
  • Museos e instituciones
  • Eixample
Irene Poza López
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Time Out dice

En los bajos de estos edificios modernistas del Eixample se encuentran los Espais Volart, uno de los centros de arte más destacados de Barcelona. Inaugurados en 2002 y ampliados en 2017, estos 1.600 metros cuadrados de espacio expositivo pertenecen a la Fundación Vila Casas, que también cuenta con el museo de Can Framis

Los Espais Volart acogen exposiciones temporales de artistas catalanes contemporáneos, desde nombres ya conocidos hasta artistas que gozan de menos reconocimiento y que la Fundación Vila Casas reivindica. Algunos de los nombres que han sido expuestos en este museo son Xavier Valls, Moisès Villèlia y Mayte Vieta.

Horarios y entradas de los Espais Volart

El centro de exposiciones abre de martes a sábado de 11 a 19 h y el domingo de 11 a 14 h. Los lunes está cerrado, y también en Semana Santa y durante los cambios de exposiciones (del 15 de enero al 1 de febrero y del 15 de julio al 16 de septiembre).

La entrada cuesta 8 €, pero si sois mayores de 65 años, estudiantes menores de 25, tenéis el Carnet Jove o el de Bibliotecas, podéis acceder por una tarifa reducida de 4 €.

Ubicación y cómo llegar

Los Espais Volart se encuentran en los almacenes de la finca modernista Casa Antònia Puget y en los bajos de la Casa Felip, situados en la calle Ausiàs Marc, 20-22. Para llegar, podéis ir en metro con la L1 o L4 hasta Urquinaona, o con la L3 hasta Catalunya.

Detalles

Dirección
Ausiàs March, 22
Eixample
Barcelona
Transporte
Urquinaona (L1-L4), Catalunya (L3)
Precio
Entrada general 8 €. Entrada reducida 4 €.
Horas de apertura
De ma. a sá. de 11 a 19 h. Do. de 11 a 14 h

Qué ocurre

Un mundo en lucha. Esther Boix

La exposición Un mundo en lucha, que puede visitarse hasta el 12 de julio en Espais Volart de la Fundació Vila Casas (Barcelona), recupera la figura de Esther Boix y la presenta como una artista que hizo de la pintura un espacio desde el que proyectar una sensibilidad y una ideología capaces de superar las heridas de la posguerra y, a la vez, denunciar las estructuras que las perpetuaban. Los orígenes de una mirada La muestra recorre distintos momentos de su trayectoria y permite entender cómo su obra está profundamente conectada con su experiencia vital. Haber nacido en Llers y crecido en La Cellera de Ter la mantuvo muy vinculada al entorno rural, una presencia que aparece con frecuencia en sus pinturas a través de figuras de campesinos, mujeres del campo, escenas de café y otros fragmentos de vida cotidiana. Estos personajes y espacios no aparecen como un simple decorado, sino como una forma de dar valor a realidades a menudo silenciosas o poco representadas. También marcó profundamente su mirada artística el hecho de haber sufrido poliomielitis de pequeña. Esta situación la obligó a pasar largas temporadas en casa y favoreció un proceso de introspección que terminó dejando poso en su obra. Esta forma de mirar —atenta, pausada y sensible a los detalles— atraviesa buena parte de su producción y se convierte en una manera muy particular de entender la pintura. Más allá del tacto Durante sus años de formación en la Escuela de Bellas Artes, Boix entra en contacto con otros...
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