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Un mundo en lucha. Esther Boix

Boix es una artista marcada por la posguerra que construyó una trayectoria rica en estilos y miradas, y que se puede recorrer en Espais Volart hasta julio
  • Arte
  • Espais Volart - Fundació Vila Casas, Eixample
Sofia Alonso Wilson
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Time Out dice

La exposición Un mundo en lucha, que puede visitarse hasta el 12 de julio en Espais Volart de la Fundació Vila Casas (Barcelona), recupera la figura de Esther Boix y la presenta como una artista que hizo de la pintura un espacio desde el que proyectar una sensibilidad y una ideología capaces de superar las heridas de la posguerra y, a la vez, denunciar las estructuras que las perpetuaban.

Los orígenes de una mirada

La muestra recorre distintos momentos de su trayectoria y permite entender cómo su obra está profundamente conectada con su experiencia vital. Haber nacido en Llers y crecido en La Cellera de Ter la mantuvo muy vinculada al entorno rural, una presencia que aparece con frecuencia en sus pinturas a través de figuras de campesinos, mujeres del campo, escenas de café y otros fragmentos de vida cotidiana. Estos personajes y espacios no aparecen como un simple decorado, sino como una forma de dar valor a realidades a menudo silenciosas o poco representadas.

También marcó profundamente su mirada artística el hecho de haber sufrido poliomielitis de pequeña. Esta situación la obligó a pasar largas temporadas en casa y favoreció un proceso de introspección que terminó dejando poso en su obra. Esta forma de mirar —atenta, pausada y sensible a los detalles— atraviesa buena parte de su producción y se convierte en una manera muy particular de entender la pintura.

Más allá del tacto

Durante sus años de formación en la Escuela de Bellas Artes, Boix entra en contacto con otros artistas con quienes comparte la necesidad de alejarse de los modelos académicos y buscar nuevas formas de crear. De este contexto nace Postectura, un grupo formado por tres pintores —Esther Boix, Ricard Creus y Joaquim Datsira— y tres escultores —Josep Maria Subirachs, Francesc Torres Monsó y Josep Martí Sabé—. Liderado por Subirachs, que también redactó el manifiesto del grupo, el nombre hacía referencia a ir “más allá del tacto”: superar la apariencia de las cosas para buscar su estructura interna, el ritmo y la esencia. Aunque nació como una estrategia para poder exponer conjuntamente, aquella experiencia dio visibilidad a sus miembros y marcó el inicio de trayectorias artísticas propias.

En la exposición pueden verse obras de este primer periodo, marcadas por una pintura figurativa y expresiva, con paletas oscuras, cuerpos contundentes y una gran carga emocional. Influida por José Gutiérrez Solana, Boix retrata escenas de posguerra con una mirada directa: rostros serios, espacios cerrados y una atmósfera marcada por la dureza del momento. Campesinos, mujeres del campo y escenas de café aparecen repetidamente en composiciones que dan protagonismo a personas que habitualmente quedan fuera del relato oficial.

Del color a la denuncia

La muestra también permite seguir la evolución de su lenguaje pictórico. Después de su viaje a Milán en 1957, su obra experimenta una transformación clara: la pintura se vuelve más luminosa, los colores ganan intensidad y las escenas respiran una energía nueva. Los paisajes urbanos, las escenas cotidianas y los cambios sociales entran con fuerza en su producción y su forma de pintar se vuelve más abierta y moderna.

Más adelante, con su compromiso antifranquista, esta evolución formal se hace todavía más visible. Las obras expuestas de los años sesenta y setenta adoptan colores saturados, formas más planas y una estética cercana al cartelismo y al pop, pero alejada de la frivolidad asociada a menudo a estos lenguajes. A partir de finales de los años setenta, su obra se orienta hacia el paisaje, con una fuerte conciencia ecológica, hasta llegar a una etapa de plenitud lírica donde naturaleza y ser humano se funden. La exposición, que se celebra a las puertas de su centenario, es la primera gran muestra retrospectiva dedicada a la artista y la primera que se celebra en Cataluña desde el año 2007.

Detalles

Dirección
Espais Volart - Fundació Vila Casas
Ausiàs March, 22
Eixample
Barcelona
Transporte
Urquinaona (L1-L4), Catalunya (L3)
Precio
10 €

Fechas y horas

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