Tàpies no se acaba nunca

Vicent Todolí, antiguo director de la Tate Modern, entra en el estudio de Tàpies y lo ve todo
Tàpies. Des de l'interior
Por Aina Mercader |
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¿Qué guardaba el pintor en su estudio? ¿Cuáles son las obras que decidió reservar para la familia? Y, llegados a este punto, ¿es posible encontrar todavía cuadros inéditos del artista? A todas estas preguntas -y a alguna más- se da respuesta a 'Tàpies. Desde el interior' de una retrospectiva que se ha configurado a través de la singular mirada de Vicente Todolí -director de la Tate Modern hasta el año 2010- y que presenta más de 140 piezas, la mayoría poco o nada conocidas, de la colección privada del pintor. El comisario ha tenido acceso al fondo personal del artista y a toda la producción que el mismo Tàpies había decidido archivar en su taller de Campins -aquel espacio sagrado de creación-, en casa o en la Fundación.

Esta empresa, iniciada hace un par de años, se ha convertido en un proyecto mastodóntico, que ha acabado sobrepasando los límites de la Fundación Antoni Tàpies y que, por tanto, se bifurca en dos sedes y se prolonga en las salas del MNAC. En 'Tàpies. Desde el interior', Todolí, que subraya que no es un especialista en la obra tapiana, se esfuerza por sacar a la luz lo que en otras exposiciones no se ha mostrado. "Siempre -me explica- he querido conocer lo que se guardan los artistas para su colección, lo que han decidido obstruir, para entender cómo se ven ellos mismos".

Todolí rescata para la ocasión las piezas "más radicales, arriesgadas y experimentales que salen de lo que la gente considera como 'tàpies" y aporta "una idea más amplia y diversa de su obra, con muchos caminos llenos de polvo y otros sin salida, que huyen de las grandes autopistas, los discursos y las interpretaciones habituales ". De hecho, el título de la muestra esconde un doble juego interior: la posibilidad de descubrir las obras más íntimas del genio y la oportunidad de averiguar cómo el comisario, después de todo, ve y comprende estas propuestas.

El itinerario abarca toda su producción artística, de 1945 a 2011, y dibuja una trayectoria marcada por la experimentación constante, en la búsqueda de signos, materias, colores y formas que acabaron conformando una iconografía singular. La exposición se centra en dos líneas que caracterizan el legado del creador, deja fuera la etapa de Dau al Set e introduce una serie expresionista. En la Fundación Antoni Tàpies, encontraremos las piezas más 'povera', construidas con objetos de bajo coste -cartón, hilos, cordeles- "residuos de la vida cotidiana", que decía el pintor, para enseñar que "el que se concibe como marginal puede sugerir ideas esenciales". Un proceso que llega hasta el punto de incluir en el lienzo todo tipo de utensilios y que fuerza los límites del ensamblaje, con puertas, ventanas y somieres. En las salas del MNAC, en cambio, se exhiben las pinturas matéricas o murales, donde destaca la pastosidad de los inicios. El recorrido llega hasta ese momento en el que, como respuesta firme al lenguaje artístico tradicional, experimentó con nuevos materiales, como el barniz, el látex y las planchas de metal.

En el año en que se conmemora el 90 aniversario del nacimiento del pintor, Tàpies es más que nunca una fuente de lectura inagotable, y sus obras son una referencia obligada para montar el rompecabezas conceptual del arte del siglo XX.

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