Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Las bodegas de Barcelona, en auge

¡Atención! Nos esforzamos para informar con precisión, pero estos son tiempos inusuales, así que comprueba siempre antes de salir.

Els Sortidors del Parlament
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Las bodegas de Barcelona, en auge

Selección de las mejores bodegas de Barcelona

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¿Crees que falta alguna bodega importante? Dínoslo en los comentarios de abajo.

Bodega Amposta

Restaurantes Sants - Montjuïc

El barrio de la Font de la Guatlla se extiende a un lado de Montjuïc, a la sombra de la antigua fábrica Casaramona, el actual CaixaForum, que a principios del siglo XX se levantaba casi aislado en la zona. Así lo muestra una de las fotos que decoran la bodega: una vista aérea de las primeras obras de la Exposición Universal, cuando sólo estaba la fábrica y las cuatro columnas de Puig i Cadafalch. Esta bodega también es testimonio del presente de uno de los barrios con más carácter familiar. Fijáos en la nevera, una de las pocas hechas de obra que se ven en la ciudad.

Bodega Avenida

Restaurantes Eixample

La cortina de chapas de cerveza que da paso al local ya avisa de que esta bodega será diferente. Su propietaria portuguesa ha reformado la tienda de vinos y ultramarinos de toda la vida y la ha llenado de detalles: cubitos en forma de estrella, cubos por los que desfilan mariquitas, la pizarra con citas de Oscar Wilde que ensalzan el buen beber... Además del tradicional vino a granel, encontraréis una oferta excepcional de vinos portugueses. También podréis pobrar embutidos del Berguedà y anchoas del Cantábrico, ¡y los sábados sirven pastelitos de Belém recién hechos!

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Cal Pep
Scott Chasserot

Bodegueta Cal Pep

Restaurantes Sants - Montjuïc

No hace falta bajar hasta la Barceloneta para tomar unas buenas tapas de pescado. Al lado del mercado de Sants, el pequeño mostrador de La Bodegueta de Cal Pep presenta una oferta de tesoros marinos irrechazable: caracoles de mar, cangrejos, navajas, percebes, mojama y otras delicatessen como los «peperini» (pimientos rellenos de anchoas o queso) y la Torta del Casar. Àngel ha mantenido el espíritu de este local que se abrió en los años 20 sin dejar de adaptarse a los tiempos modernos. Para gourmets del aperitivo.

El Celler de Frank Peterssein

Restaurantes El Raval

¿Tenéis una antigua máquina de coser en casa? En el Celler d'en Frank Peterssein podríais pasaros horas si tenéis mono de Singer. Todas las mesas están hechas de pedales de máquinas de coser. Pero que quede claro, el tema de la máquina es una excusa. Los propietarios son encantadores, tienen Estrella Galicia, vermut de la casa y conservas fabulosas. Encontraréis gente del barrio y sabiduría popular. La última vez que estuvimos por allí, un señor de melena anárquica nos dijo: «Un poeta puede tener amigos, pero un inspector de haciendo no puede tener ninguno».

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©Carla

Bodega Josefa

Restaurantes Sarrià - Sant Gervasi

¿Sois fan de John Wayne? ¿Vuestro hijo se llama Clinteastwood, todo junto? ¿Os ponéis un sombrero de cowboy para ir a Mercadona? El Pepeta's Bar os acogerá con los honores que merecen los pistoleros de vuestra categoría. Poca broma con esta bodega Far West. Lleva años dando guerra en las cimas graciencas, ofrece comidas caseras para chuparse los dedos, sirve un café como Dios manda (en vaso de la posguerra) y tiene uno de los sheriff más entrañables de la ciudad como maestro de ceremonias. Un templo confederado en el que no podréis decir «uno de los dos sobra, forastero» sin sufrir las conscuencias.

La Vermuteria del Tano

Restaurantes Gràcia

París tiene terrazas cubiertas y farolas de película. Nosotros tenemos bodegas escondidas como el Tano. Una puerta llena de adhesivos, mesas de mármol, el caliqueño y la chica con el periódico del domingo bajo el brazo que lee entre tragos de vermut y bocados de anchoas, banderillas y berberechos. ¡Qué hambre pasan en París!

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Bodega del Poblet

Restaurantes Dreta de l'Eixample

Está al lado de la Sagrada Família, pero la Bodega del Poblet resiste ahora y siempre al invasor. Encontraréis pocos turistas en esta taberna regentada con profusa cordialidad por Pepe, quien seguro os explicará algunas historias aunque sea la primera vez que pisáis la bodega. En el comedor del fondo, una exposición de carteles rinde homenaje a la República y a la resistencia «vermutiva» con hileras de sifones y garrafas. Sólo un televisor rompe el paisaje. Y es que las tardes de domingo se convierte en lugar de encuentro de vecinos que acuden a ver el partido de fútbol.

Els Sortidors del Parlament

Restaurantes Eixample

Los amantes del buen beber acompañado de buena comida serán felices. Aquí se ofrece una increíble selección de vinos de todo el mundo y una importante sección de vinos catalanes entre los que destacan los del norte de Cataluña. Los vinos están a precio de tienda y por descorchar cobran cuatro euros. También tiene seis cervezas de tirador. Apoyado en un tonel, podrás combinar el buen beber con embutido selecto y conservas, y comida tan singular como un pincho de tortilla de huevos de cordoniz con aroma de trufa negra.

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©IGimenez

Gran Bodega Saltó

Música El Poble-sec

La Saltó ha sido una de las pioneras en convertir el Poble-sec en uno de los barrios más animados de la ciudad. De hecho, sus horarios son más de bar de noche que de tienda, lo que no impide que algunos vecinos bajen por las noches a llenar sus garrafas de vino de tonel. Pero su oferta enológica no es el principal atractivo de la Bodega Saltó. Cuesta encontrar un local tan pintoresco como éste en Barcelona. Renovado por el diseñador Steve Foster en 2002, funciona como una pequeña feria de la extravagancia donde se pueden encontrar todo tipo de andróminas, anticuallas, tigres de peluche o muñecos que beben en porrón.

Bodega Can Massana

Restaurantes Horta - Guinardó

Can Massana se divide en dos espacios. En la entrada, la barra para despachar y los grandes toneles que proveen de vino a todo Horta, con variedades de vino poco habituales como el Batea. También podréis comprar botas de piel para llevároslo. Al fondo, el comedor, con las mesas cubiertas por un hule. Can Massana es territorio carnívoro. Afilad cuchillo y tenedor tanto para almorzar como para comer: éste es también el reino de la butifarra con alubias. Y el porrón de vino que no falte. Tiene de tres medidas diferentes para servir en su justa medida tanto a clientes solitarios como a parejas y grupos. En las paredes hay fotos antiguas de Horta. Y es que si, después de más de setenta años, la Bodega Can Massana cerrase algún día sería como si el corazón del barrio dejara de funcionar.

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