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Barcelona, nueva capital del bocata de calamares

entrepà de calamars

"El mejor bocata de calamares el Tenemos en Madriz, chaval". Pues no, chaval. Me da igual que Madrid sea la capital del Reino, pero no pienso comprar que sea la capital del bocadillo de calamares. Pensaréis que estoy loco, pero la realidad es que Barcelona le pinta la cara al Madroño en esta castiza disciplina. Hablo con conocimiento de causa. En los Madriles hace tiempo que viven de las rentas, y ya va siendo hora de bajar humos. No niego que hayan sido los pioneros a la hora de meter este bicho entre dos lonchas de pan, pero desde hace un tiempo, en Barcelona se ha perfeccionado la receta hasta alcanzar cotas de excelencia que hace eones que no se huelen en la Castellana.

He ido a Madrid y he intentado masticar los trabucos de pan de pistola con mayonesa que hacen allí y, creedme, ahora mismo puedo decir a bote pronto cuatro o cinco lugares de Barcelona que superan con creces los mejores sándwiches de cefalópodos de la Central Lechera. Los Juegos Olímpicos, la Liga y ahora el bocadillo de calamares. Al final nos pedirán que nos hagamos independientes y les dejamos en paz, pobrecillos.

Entrepanes Díaz (Pau Claris, 189)

Posiblemente el mejor 'bocata' de calamares de este plano existencial. Pan sedoso como una nube, lluvia fina de perejil, tinta negra como la noche y precipitaciones de mayonesa. Ah, y la estrella de este show casi erótico: calamar fresco y rebozado al punto justo para que sorprenda como una eyaculación inesperada. Podria devorar a tres o cuatro: ¿seré multiorgásmico?

Mendizábal (Junta de Comerç, 2)

El nuevo salón interior del Mendizábal ha dado pie a nuevos fichajes en la carta de bocadillos. Una de las inclusiones más exitosas es el bocata de calamares, una sabrosa bomba con tiritas de calamar que parecen gusanos, salsa tártara en generosas cantidades y tinta. En lugar del formato hot dog, han optado por un panecillo ligeramente tostado: desaparecerá del plato para no volver nunca más.

Bodega 1900 (Tamarit, 91)

El mollete de calamar de la Bodega 1900 pide a gritos que se le considere el mejor de Barcelona. Y razones no le faltan. Si la receta no ha cambiado, deberían rociar el artefacto con un poco de alioli y salsa kimichi. Estoy por enviar un camión con dos toneladas de estos molletes a Madrid: ¡que aprendan!

Sagàs (Pla de Palau, 13) 

Pan de hot dog tostado, crujiente, juguetón. Piezas de calamar fresquísimo. Alioli de tinta. Un trocito de lima para que los más valientes lo rocíen a su gusto. ¡Voilà! Ya tenemos el mejor bocata de calamares del Born y alrededores. Sagàs nunca falla.

La Barra del Ninot (Mallorca, 157)

Espero que aún lo preparen igual que cuando lo probé hace unos meses. En La Barra del mercado del Ninot sirven una gema exótica y pequeña, como una avalorio venusiano: pan tintado de negro, pedacitos de calamar fritos en otra dimensión, hojas de lechuga... ¡y xató! ¿Pero qué demonios es esto? ¿Estoy llorando?

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