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Crítica de carteles electorales

Por
Ricard Martin
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Ya estamos. Entramos en este paréntesis bizarro en que los alcaldables exhiben su fisonomía colgada por todos lados de la ciudad. Y me parece que a veces ni ellos quieren que se vea demasiado su cartel, porque en algunos casos me ha costado Dios y ayuda localizar la estampa oficial. Y la verdad es que, viendo los resultados, no me extraña. Pasemos revista a los carteles de los candidatos.

No jodamos, Collboni
«De verdad los Barceloneses deberán elegir entre la derecha o la incertidumbre / De verdad Barcelona de Trias o Colau? #Nojodamos». Este es el eslogan de Jaume Collboni, candidato del PSC. Rematado con un glorioso no jodamos! Su imagen pulcra -barba de tiralíneas, antihipster total- no liga con el hashtag: concordaría más una foto del hombre aferrado a un carajillo con la boca abierta. Su argumento es rotundo: más a la izquierda de mí, el diluvio (que se nos llevará a todos). O de derechas o antisistemas. Alguien le debería recordar que si nos encontramos en el barro que nos encontramos es porqué los dos grandes partidos fueron incapaces de hacerlo mejor. Es decir, en realidad Collboni Tigretón nos propone un “más vale malo conocido que bueno por conocer”. No jodamos, Collboni. Y por favor, saca el Jump de Van Halen de la campaña, que ni tú eres David Lee Roth ni esto es LA.

Carina Mejías, en la caja del súper
Hay que buscar el centro, aunque tu programa electoral lleve escrito en letras bien grandes que quieres subir del 4% al 7% el precio de los alimentos básicos (leche, pan, huevos, queso y verduras), retirar la sanidad a los inmigrantes sin papeles y cargarte la inmersión lingüística. Quizá por eso el cartel de Carina Mejías -diputada del PP de 1999 a 2003, después de Ciudadanos, mira tú qué renovación- parece un anuncio de esos supermercados de cadenas pequeñas, tipo Maxor o Keisy, todo en naranja. Doña Mejías vestida con una ropa que, como la de Pablo Iglesias, parece comprada en Carrefour. Y qué decir del eslogan? «Pide cambio». ¿Carina, me puedes dar cambio de dos euros para el carrito, por favor?

Alfred Bosch, viagra para el independentismo
Confieso que tengo cierta debilidad por Alfred Bosch, desde que lo vi bajando a toda leche Via Laietana abajo, cabalgando una destartalada bici del Bicing por el carril Bus. Con un par. Bosch ha optado por no poner un cartel único, sino una serie de imágenes con el eslogan: la Barcelona del Sí. Lo más sugestivo es aquel en el que aparece con las cuatro muy fálicas columnas de Puig i Cadafalch, mirando hacia Montjuïc (que como todo el mundo sabe, es el centro nacional de cruising). El mensaje es clarísimo: niños, niñas, votad Bosch que os la pondrá tiesa (algo muy apreciado en el independentismo, el trempar). Y ya se sabe que lo mejor que te pueden decir en la discoteca -o en los arbustos de Montjuïc- es un "sí".

Ada Superstar
Quienes acusen Ada Colau de personalista lo tienen fácil con su cartel: su cara, inmaculada, perfecta y photoshopejada al once - los únicos defectos son las estratégicas arrugas de la simpatía y una seductora verrugueta- domina todo la escena, con el rotundo eslogan Ganemos Barcelona! Que debería ser el nombre del partido, pero un avispado del PP ya lo había registrado. Es todo tan de anuncio de clínica dental que cuesta encontrar alguna arista para comentar (uno ha visto su carteles con inscripciones de feministas que le reprochan: las mujeres no somos perfectas!). De este conglomerado de izquierdas esperaba algo más atrevido, no una cara B del cartel del PSC. Por cierto: ¿os habéis fijado que el logo circular de Podemos es una copia del del cochecito infantil Bugaboo?

Tú eliges tu Trias
Supongo que el equipo del actual alcalde, escarmentado de cómo se estampó la estampa mesiánica de Mas / Moisés, ha querido hacer énfasis en la supuesta proximidad de Xavier Trias (si le haces menciones en Twitter, a menudo te contesta su community manager). Así, barceloneses de diferentes edades aparecen con un retrato que han dibujado del alcalde y lemas de lo más vacíos: «Mi alcalde cree en las personas». Da muhca rabia leer “que crees en las personas” o que “lo primero son las personas”. Claro que lo son! Si no fuera así, no os dedicaríais a la política, ¿verdad? Y ojo de que el último político que usó niños en campaña -la niña de Rajoy- terminó como terminó. ¿Qué debe hacer esa niña ahora? ¿Está poniendo copas en el barrio rojo de Hamburgo? ¿Recoge fruta en Francia? O algo peor?

María José Lecha, la candidata desconocida
La CUP ha hecho bien y ha evitado los personalismos: sobre todo porque nadie sabe qué cara tiene la sindicalista María José Lecha. Aunque su apellido habría dado mucho juego en el eslogan de campaña. «Démosle la vuelta a Barcelona, esto será la Lecha». Suena muy gay-friendly, como una fiestón de ambiente en Ibiza. Claro que supongo que la CUP prefiere promover el ocio gay menos consumista, mucho más combativo.

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