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Cuando leer cómics no era cool

Por
Pau Roca
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Uno de mis primeros recuerdos de infancia es el de estar sentado en el sofá repasando un cómic de Batman (etapa Dennis O'Neil- Neal Adams) con mi madre. Casi no sabía leer. Era un número inquietante: Batman visitaba una circo de freaks y conocía a un adolescente con brazos de foca. Quiero pensar que este es el punto en el que me enamoré de este medio.

Llevo leyendo cómics desde mi más tierna infancia. Mi progenitor tenía siempre cómics en casa. Los colecciono religiosamente desde que tuve habitación propia en casa de mis padres. Ahora, en mi casa, tengo miles en una sala dedicada exclusivamente a esta obsesión. Cada vez que hago una mudanza, me sumerjo en un infierno interminable de cajas. Podría prescindir de todos los objetos que tengo en el piso. De todos, menos de estos cabrones.

Esta introducción, al estilo de las batallitas del abuelo, viene a decir que, como veterano, viví una época no muy lejana en que los cómics eran sinónimo de friquismo, inmadurez y escasas habilidades sociales. El hazmerreír. Un género cultural menor, un entretenimiento barato para 'pajilleros'.

Los tiempos han cambiado y han dado la razón a los parias. Ahora, leer cómics es 'cool'. Mola. Te hace interesante. Y lo celebro. Es lo que cualquier amante de este medio habría soñado hace 20 años, cuando mostrar un número de Spider-Man en público te podía convertir en un blanco demasiado fácil: "¿Qué haces leyendo estos tebeos infantiles de peña en pijama?". He tenido que escuchar la preguntita cientos de veces a lo largo de mi vida.

Ah, pero resulta que la gente guay que antes renegaba de los cómics ahora se encuentra en un mar cultural dominado por este medio. Porque las mejores ideas están en los cómics, los guionistas de cómics son los que escriben tus series favoritas, el cómic está alimentando el cine desde hace 15 años, las series más exitosas de Netflix están basadas en cómics... Y podría estar así todo el día.

Esto es una reivindicación del lector de cómics veterano, el que iba a Antifaz a finales de los 80 a comprar grapas de Forum y Zinco con la capucha puesta. Esto es una dulce revancha contra todos los que se reían cuando me veían leer un cómic de superhéroes y ahora son los primeros en la cola cuando sale una nueva peli de 'Los vengadores'; los mismos que me consideraban un 'looser' por leer historietas de hombres con leotardos y ahora me piden que les recomiende los mismos cómics que tanto les repugnaban.

Son días felices para el lector de cómics y debemos celebrarlo como Dios manda en el Salón del Cómic, pero los veteranos no olvidamos. Ahora nos toca reír a nosotros. Como el Joker en la portada de La Broma Asesina.

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