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Día Mundial de ir Desnudo: de vuelta al paraíso

Por Mónica Boixeda Möller
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Existen días mundiales para todo. El 14 de julio se celebra el Día Mundial de ir Desnudo.
Para el que aún no lo haya probado, ir en pelotas es todo un gustazo, sobre todo cuando las altas temperaturas aprietan y cualquier tejido se vuelve pegajoso sobre la piel. Por lo menos una vez en la vida hay que probar eso de sentir el aire fresco en zonas que se pasan la mayor parte del tiempo recluidas entre los límites asfixiantes de la ropa interior. Es hora de sacar esos culetes al sol y retomar nuestros orígenes más salvajes. Volvamos al paraíso: por un día, seamos Adán y Eva.

Si bien es cierto que desde 2010 la ordenanza de civismo de Barcelona prohíbe la práctica de nudismo o seminudismo en los lugares no catalogados para ello, los amantes del naturismo cuentan hoy día con bastantes opciones para sacar sus 'vergüenzas' al sol y disfrutar de la experiencia de un contacto real con la naturaleza.

nudismo

En Cataluña hay más de cincuenta playas de tradición nudista y hace poco se lanzó la propuesta de permitir esta práctica en algunas piscinas públicas de Barcelona. Finalmente, se declinó la petición, justificando precisamente que dada la enorme oferta de playas, la demanda en piscinas no es lo suficientemente elevada como para otorgar un horario o espacio especial para los amantes del nudismo. Sin embargo, la piscina Bernat Picornell, en Montjuïc, sí que mantiene su oferta de bañarse desnudo los sábados de 21 a 23 h y los domingos por la tarde.

Para el que prefiera sumergir su cuerpo libre en agua salada, existen playas como la Mar Bella, en Barcelona y la Platja de la Musclera, en Arenys de Mar (Maresme). Y si nos alejamos de las cercanías de Barcelona, Cala Tamariua, en Port de la Selva (Alt Empordà) y Cala Morisca, en Sitges (Garraf), son también pequeños rincones paradisíacos donde despojarse literalmente de todo. De hecho, en Sitges existen otras playas más para destaparse, la mayoría frecuentadas por un público masculino: cala Balmins o la cala de l’Home Mort.

Puede que después de sentir el placer de andar en bolas por el mundo nos entren ganas de convertirlo en nuestra forma de vida y sencillamente vaciar nuestro armario y nuestra mente de prejuicios y limitaciones que la sociedad ha ido interponiendo entre la naturaleza y nosotros. Si eso sucede, siempre podemos instalarnos en Fonoll, el pueblo naturista ubicado en la Conca de Barberà (Tarragona), propiedad de Emili Vives, cuya normativa establece que "si el clima lo permite, la convivencia será en desnudo integral".
Además de vivir las comodidades e incomodidades (que seguro que hay unas cuantas) de la vida al desnudo, en Fonoll se puede participar en diversas actividades durante todo el año, como excursiones, paelladas, 'calçotades', paseos a caballo (¿posible incomodidad?), etc.

Mi única duda al respecto es cómo se las arreglarán en invierno. Respuesta: hay que tenerlos muy bien puestos.

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