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El 21% de IVA (4 años después)

Por
Andreu Gomila
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Hace cuatro años y unos días, el gobierno español decidió subir el IVA del teatro y la música en vivo del 8 al 21%, poniendo este estado llamado España a la cabeza del maltrato a la cultura, con el claro objetivo de hundir a todos aquellos que no les votan, faranduleros varios que intentan ganarse la vida con el arte. Ha pasado el tiempo, hemos sufrido la peor crisis contemporánea y la cosa sigue igual, sin ninguna perspectiva que haga prever el retorno del impuesto a cifras europeas.

Con el IVA al 21%, lo que ha pasado es que lo que da el estado a las instituciones culturales (catalanas, por ejemplo) es inferior o igual a lo que recauda. Y eso si hablamos de los sitios donde está, aunque de manera modesta, como en el Romea, el Lliure o en Temporada Alta. Porque si hablamos de TNC, por ejemplo, lo único que hace el teatro de las Glòries es pagar al Estado sin recibir nada a cambio. Y quizás hablamos de 250.000 euros.

Quién paga este desbarajuste político es el público. Los espectadores han visto cómo se encarecían (un poquito) las entradas y han sufrido mermas de calidad en las programaciones. Asimismo, los teatros han tenido que apostar sobre seguro, lo que ha hecho que en estos años no hayan surgido, realmente, caras nuevas, chavales que hayan disfrutado de la oportunidad de hacerse oír. Mientras tanto, la tropa del PP que no ha ido nunca al teatro duerme bien tranquila porque cuando menos teatro se haga, más gente los votará.

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