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El Gòtic se llena de basura

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Son las nueve de la noche. El sol ya ha dejado de calentar el asfalto del Gótico como un microondas fuera de control. Las calles Gignàs, Regomir, Milans, Templers, Bellafila, Cometa, etc. (el núcleo más llevar del barrio) se han convertido campos apocalípticos de mierda en todos sus estados: líquida, sólida e incluso gaseosa. Deshechos salpicados por todas partes. Un barrio-vertedero hecho realidad. Y en medio de esta mareada tóxica, una conclusión que está en boca de todos los vecinos: hay que poner solución al drama de la recogida de basura en esta tierra sin ley.

Encontrar contenedores en el Gótico es más complicado que encontrar banderas independentistas en casa de Hermann Tersch. El perfil laberíntico de la parte baja del barrio es un problemón en lo que a la gestión de basura se refiere. En las áreas más angostas y estrechas resulta imposible incluir contenedores y sólo queda una solución: dejar la mierda en la calle. ¿Resultado? Las bolsas de basura se apilan a la intemperie a esquinas, portales y callejones, esperando ser recogidas por los sufridos equipos de limpieza. Esta acumulación de bolsas y todo tipo de desechos en la vía pública se ve dramáticamente agravada por una carencia de civismo alarmante por parte de los vecinos y de los saqueadores.

Es triste, pero el propio vecino del Gótico es principal culpable de la desolación tóxica que cada noche asola el barrio. Sacamos las bolsas a horas diurnas para que huela a podrido todo el día. Dejamos en la calle el que nos da la gana a la hora que nos da la gana –si queremos sacar una nevera, una tele o el perro disecado el jueves, lo hacemos y punto-. Ah, y para coronar la obra de arte, permitimos que nuestros perros se meen encima.

Entonces llegan los saqueadores. Gente que se dedica a destripar las bolsas y esparcir su apestoso contenido por la calle, en busca de algún objeto valioso. La imagen es distópica: calles sombrías repletas de bolsas de basura que parecen haber explotado y esparcido toda la mierda al exterior, como un grano de pus. Esto es el que nos encontramos los habitantes del Gótico; esto es lo que se encuentran las brigadas de limpieza cada noche: una guerra imposible de ganar contra la inmundicia y el garrulismo incívico.

Desconozco cuál es la solución más adecuada para evitar que el Barrio Gótico se ahogue en su propia mierda cada noche, pero tengo muy claro que dejar las bolsas de basura en el portal de casa no es la opción más moderna y civilizada. Le pediría al Ayuntamiento que se exprimiera los sesos y se pusier manos a la obra, antes de que los vecinos indignados nos tomemos la ley por nuestra mano con los incívicos y saqueadores, o directamente ofrezcamos en la entrada del Ayuntamiento un exquisito desfile de bolsas de basura reventadas, colección primavera-verano 2015.

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