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El sexo según 'Kiki, así se hace el amor'

Por
Josep Lambies
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Paco León no necesita presentaciones. La reputación lo precede desde que dirigió 'Carmina o revienta', una foto de familia hilarante y escatológica donde conocimos a Carmina Barrios, aquella fumadora empedernida que escupía tragos de un líquido marrón como el tabaco de mascar y se hacía caca al volante de un coche con las puertas bloqueadas. El año pasado vimos la secuela, 'Carmina y amén', y desde el 4 de enero las genialidades de la santa madre de Paco se pueden seguir por un canal de YouTube epatante. Bien, hoy toca hablar de la última película de Paco León, 'Kiki, así se hace el amor', una comedia erótica de ficción que ya tiene trailer oficial.

Os puede parecer un subproducto de la línea 'Al otro lado de la cama', un vodevil de sábanas sudorosas con confusiones de braguetas y faldas, con la típica escena de paja y algún 'twist' homoerótico poco valiente. Pero éste, amigos, no es el estilo de Paquito. Lo que encontraréis en 'Kiki' es un viaje hacia los inframundos del sexo, las grutas secretas, los clubes subterráneos de práctica de las parafilias más extravagantes. Podemos sentirnos orgullosos de vivir en una sociedad en la que la tolerancia ha ganado terreno a la homofobia, pero ¿qué pasa con el 'bondage', las lluvias doradas y las experiencias de catre extremas? Nadie como Paco para romper el silencio y hablar, sin tapujos.

Vi 'Kiki, así se hace el amor' en un pase de prensa, hace un par de semanas, y doy fe de que nada se quedó rezagado en el tintero. ¿Qué veréis? A un hombre osezno vestido de arnés con tachuelas marcando pectoral que le pide a otro, arrodillado entre dos letrinas, que le mee encima del pecho lobo. Una fiesta de 'cosplayers', que se afanan por acostarse con un pokémon. Una mujer que se corre a lo bestia con los tejidos de seda, y otra que pierde el oremus con las plantas. En un día de picnic en el bosque se aleja del grupito para masturbarse con la camisa desabrochada y tres o cuatro helechos dentro de la copa del sostén.

La cuestión no es salir pensando que estos personajes son gente extraña, sino acabar comprendiendo que en materia de cama hay opciones infinitas. Es bien sabido que Paco León publica con cierta periodicidad una foto de despelote en su cuenta de Instagram, en la que enseña la tranca sin más aspavientos. Dice que se ha de celebrar el cuerpo, el deseo, y que ya basta de estrecheces. Dice que siempre que se respete la voluntad de unos y otros, todo está permitido. Ese es el mensaje de 'Kiki, así se hace el amor', una película destinada a dinamitar estigmas. Quizás no sea redonda, pero se defiende por su entusiasmo incondicional. Y es el paso decisivo para enseñarnos cómo es la vida sin complejos. Se estrena el 1 de abril.

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