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Frank Miller, invitado de honor del Salón del Cómic

Por
Ricard Martin
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Se acaba de anunciar: el invitado de honor de este año en el Salón del Cómic de Barcelona, ​​que tendrá lugar del 5 al 8 de mayo en la Feria de Barcelona, ​​será, ni más ni menos que Frank Miller. La visita de Miller, uno de los autores fundamentales para entender el cómic moderno, sin duda levantará mucha expectación: no es que sea un ermitaño como Alan Moore, pero concede las entrevistas con cuentagotas y no tiene pelos en la lengua. Y es la primera vez que Miller visita una convención de cómic en España.

La visita, que ha sido gestionada entre su editorial española, ECC Ediciones y Ficomic, no será por cualquier cosa: Miller presentará la tercera parte de su obra magna, 'Batman: El Regreso del Caballero Oscuro' (1986). La secuela 'Caballero Oscuro III: La Raza Superior' se publicará como una serie de ocho entregas, desarrolladas por Miller en colaboración con Brian Azzarello, Andy Kubert y Klaus Janson.

Frank Miller (Maryland, 1957) puso las bases del cómic de superhéroes de hoy en día. Su primer trabajo relevante fue 'Daredevil', a principios de los ochenta, en la que reversiona un superhéroe Marvel de los sesenta para convertirlo en un estilizado, descarnado y elegante ejemplo de cómic negro (la excelente adaptación televisiva de Netxflix se basa cien por cien en su visión del personaje).

El siguiente paso fue un salto al vacío: 'Ronin' (1983) aún hoy impacta como un radical artefacto de ciencia ficción, donde confluyen los referentes del manga como Kazuo Koike y Goseki Kijima y la 'bande dessinée' europea. Aquí Miller ya se convirtió en un virtuoso en la ruptura de las instancias narrativas convencionales del cómic, un proceso que culminaría con 'Batman: El regreso del Caballero Oscuro', la base, con 'Watchmen' (1986), del ultrarealista ejemplo de distopía posmoderna que se ha convertido el cómic superheroico.

En los 90 Miller ganó crédito como autor independiente, gracias a obras publicadas fuera del circuito 'mainstream' que combinaban la experimentación con la acción y el gore sin límites; una narrativa, más que potente, llena de esteroides: como 'Sin City', '300' y 'Hard Boiled', donde las collejas como quien dice saltaban de la página en la cara del lector. Un crédito que dilapidó en la obra 'Terror Religioso' (2011), considerada unánimemente por crítica y público como un fiasco, donde usaba un sucedáneo de Batman para explicitar sus posiciones políticas conservadoras contra el Islam y su vínculo con el terrorismo.

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