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Bar del Pla
Irene Fernández

Mis restaurantes favoritos de 2015

Por
Maria Jose Gomez
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Si ahora se hacen listas de lo mejor del año por todo, he pensado hacer una que sea nutritiva en el sentido más literal del término. Me encanta saber a qué restaurantes va la gente, por lo tanto he confeccionado una lista con los cinco restaurantes que más he visitado este año con mi chica. Cuando repites tanto es que son cojonudos. Que quede claro: nunca un top 5 había sido tan personal.


1. Bar del Pla (Montcada, 2)
Las tapas y los platillos del bar del Pla llevan mucho tiempo volviéndome loco. Y cada vez que renuevan la carta es una maldita fiesta. Nunca añaden nada que decepcione. Sé que entro en terrenos de subjetividad pura, pero para mí es el mejor restaurante de la ciudad. Cada plato implica una victoria épica. Los clásicos que no pueden faltar son el pulpo a la brasa, la cola de buey, los champiñones con wasabi, la coca de sardinas. Pero mucho cuidado con los tacos, las croquetas de calamar tintadas, el wagyu y los garbanzos con chipirones. En esta cocina esplendorosa y fácil, que tiende a la degustación masiva, también se le suma una bodega impecable y una sumiller chilena y catalana de adopción que se llama Camila Espinoza y siempre, siempre me trata demasiado bien. Sólo digo que este año he visitado más veces el Bar del Pla que mi club de fumadores de cannabis. Más claro, el agua.


2-Tlaxcal (Comerç, 27)
Droga durísima. Mientras media Barcelona se piensa que los tex-mex sálvese quien pueda que inundan la ciudad son el colmo, en Tlaxcal se dedican en tenedor y alma a defender la gastronomía mexicana de verdad, auténtica, lo que comen en México y no en el País de las Maravillas. Hacen un guacamole superior. Tratan el ceviche con una artesanía colosal: punto de acidez perfecto, 'punch' picante que te empuja a combinarlo con una tosta. Sin embargo, el premio gordo llega con los tacos. Pidas el taco que pidas, te sabe a gloria. El de bistec, pescado, cerdo adobado, lengua: ¡que vayan pasando! Ah, y no olvides beber una buena michelada de cerveza negra Modelo; la mejor de Barcelona, de calle.


3-Belmonte (Mercè, 29)
Qué suerte tienen los familiares de la cocinera del Belmonte. Los envidio. Qué comida de Navidad les espera con esta heroína de los fogones. Estoy hablando del mejor restaurante de cocina casera del barrio Gótico: el más familiar, el más íntimo, el más infalible. Siempre que voy salgo enamorado de la vida, con la sensación de no haber tirado a la basura un solo euro de la cuenta, reconciliado con la gastronomía autóctona: 'patatons' a la sal con romesco, berenjena con queso y tomates secos, garbanzos con gambas, sopa de tomillo, pato horneado. Las tortillas son de un nivel altísimo, y tienen algunas curiosas como la de castañas con cebolla confitada. Si tienes suerte y lo encuentras en las sugerencias del día, tírate de cabeza al 'trinxat' con panceta de bellota: la droga más bestia y placentera que servidor se ha metido últimamente en el cuerpo.


4-Bodega La Puntual (Montcada, 22)
El mejor salvavidas del Born se llama Bodega La Puntual. El 50% de la clientela es guiri, pero su carta siempre tiene recursos interesantes para salvar una comida fuera de horas o una cena improvisada. De los fogones salen platos y tapas de cocina de mercado (y espíritu catalán). Las mejores albóndigas con sepia del barrio se cocinan aquí. Las anchoas son colosales. Los huevos estrellados, finísimos y al punto de baba. Tienen un picadillo de competición. Ah, y no olvides pedir la mortadela trufada para empezar la comida: sería como ver una peli de 'Star Wars' sin los títulos iniciales de crédito.


5-Koku Kitchen (Carabassa, 19)
Cuando volvimos de Japón, nos prometimos que no comeríamos ramen en años, pero fue dejarnos caer un día para Koku Kitchen y volver al vicio. Si estás de resaca, tienes un apetito descomunal o deseas sentir el poder de las calorías al estilo japonés, en esta taberna facturan el mejor ramen que he probado en Barcelona. Me parece superior a Ramen Ya Hiro y a Red Ant, aunque también me encantan. Desde que lo descubrimos, no hemos dejado de visitarlo periódicamente. El ramen picante de miso es un 'must', os volverán locos los trozos de cerdo, el huevo duro poco hecho, el alga nori, toda la ambrosía que flota en el caldo. Si no te gusta la carne, calma, el bol vegetal también es increíble. Por cierto, si acompañáis la ingesta con entrantes, pedid edamame al ajillo o me enfadaré.

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