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Nos han matado el barrio

Por Escala B
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El otro día paseaba por el Poblenou. Es un barrio con costuras. Cuanto entras desde la Diagonal, te rodea el cristal. El metal. El new design urban district y otras palabras en inglés que se enganchan a las calles del barrio como un iman demasiado fuerte. Podrías estar en cualquier lugar. En ninguno. Quiero decir, la editorial RBA está en Roc Boronat, pero como si estuviera en l'Eixample. Y cuando caminas entre todos estos edificios de la RBA y la Pompeu Fabra y Indra y Mediapro, a veces te da la sensación de que tienes que caminar deprisa. Como si llegases tarde a algún sitio. 

Lo más curioso de todo es que a medida que te adentras en el 22@ no puedes dejar de pensar en que hay algo que falla. Es decir, el cristal y el metal no acaban de funcionar. Es como si escondieran alguna cosa. Y te empiezas a dar cuenta de que quizás es porque los edificios están muy separados entre si. Y en medio no hay casas. Hay solares. Y si hay solares, están tapiadas. O vacías. 

La impresión es muy extraña. Como si las calles se fueran a inundar de un momento a otro. 

Cuando sigues andando, y pasas Pere IV con sus naves bajas y anchas que de alguna manera empiezan a tener textura para tus ojos, poco a poco ralentizas el paso. El aire que se respira es diferente. Quizás tienes ganas de sentarte. Si tienes ganas de sentarte, encontrarás un banco. Y una fuente. Y gente en las calles. Y plantas bajas abiertas, y cortinas en los balcones. Bendita Rambla. 

Y es ésta, es ésta la gran diferencia entre tener un espacio público estéril de un espacio público vivo. Esta es la diferencia entre un espacio público de mentira, de solares abandonados y sillas mal puestas, de asfalto gris y cámaras de seguridad, y un espacio público de verdad. Un espacio que te puedas hacer tuyo. La razón de ser del espacio público es crear vínculos, es que las personas se encuentren. La razón de ser del espacio público es que te lo puedas hacer tuyo. Por eso no podemos llamar espacio público a una simple acera por donde sólo te atreves a transitar. 

Pasearos por el Poblenou y atreviros a decir que el 22@ no ha matado al barrio. 

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