Time Out en tu buzón de entrada

Buscar

¡Perros en la playa, sí!

Por
Òscar Broc
Publicidad

Lunes, siete de la mañana. Las discotecas pijas para guiris de la franja costera de la Barceloneta acaban de cerrar, pero los desechos humanos que vomitan no se esfuman, de hecho permanecen en la arena de la playa como una infección cutánea. Grupos de guiris drogados y tajados hasta la médula se agrupan como insectos en la arena y dejan un rastro de botellas vacías, bolsas de plástico, colillas, latas de cerveza y meados. Algunos follan  sin miramientos ante la estupefacción de los repartidores de fruta y víveres que acaban de llegar. La estampa es entre emocionante y grotesca: el sol sale y baña la Barceloneta con una luz fascinante, pero a ras de tierra, la playa se ha convertido en un charco infecto. Y supongo que esto es lo que pasa cada fin de semana de verano, con la puesta de sol. Mierda, mierda y más mierda.

Son concesiones del Ayuntamiento que hacen más incomprensible la decisión de no permitir el acceso de perros a la playa en temporada de baño, bajo pena de multa. Entiendo que los perros no puedan corretear por la playa en horario de máxima afluencia de bañistas, yo sería el primero en quejarme, pero ¿cuál es el problema de llevar el perro a la playa a primera hora de la mañana, de 6 a 8,30h? Se trata precisamente de la misma franja horaria que la costra guiri que sale de las discotecas aprovecha para utilizar la arena como pipican para humanos.

Todos sabemos que en la playa hay críos malcriados que te rocían con más arena que un pastor alemán enloquecido. Familias que generan más desechos que un McDonald’s. Turistas horteras que te ponen el iPhone con altavoces a toda pastilla al lado de la toalla y no te dejan tomar el sol tranquilo. Ya es hora de que el Ayuntamiento entienda que los perros molestan menos que el grueso de los bañistas maelducados, que las mascotas son parte de la familia y que en las playas debería haber zonas habilitadas para cánidos. Punto. Hay sitio para todos.

Mientras los turistas de garrafón sigan utilizando nuestra playa como picadero / inodoro / vertedero, más legitimado y tentado me sentiré de llevar mi perro y dejarlo suelto en la arena: que disfrute persiguiendo gaviotas, nadando, dando volteretas en la arena. Y sí, ya sé que da mucho asco encontrarse una mierda canina en la arena -pido disculpas por los cuatro incívicos que dan mala imagen a los dueños de mascotas responsables-, pero todavía resulta más desagradable esquivar tampones usados ​​y cagarros humanos cada vez que te metes en el agua. ¡Y no me digáis que no os habéis encontrado alguno!

Últimas noticias

    Publicidad