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Tus 'followers' te harán famosa

no m'agrada de Facebook

Hace unos días que, cosas de la vida, sólo hablo con actrices. Actrices de 29 a 55 años, más o menos. Actrices consolidadas y actrices que empiezan. Actrices que tienen trabajo y actrices a las que cuesta encontrar trabajo (tengan la edad que tengan). Y todas, todas, hablan de la popularidad. No como la de antes, cuando contaban los premios que habías ganado, la gente que había visto objetivamente las obras y / o películas y / o series donde habías participado... No. La popularidad de ahora se mide, ya saben, por los 'followers' que arrastras en Instagran, por los amigos/fans que tienes en Facebook.

No importa si eres una actriz buena o una actriz mala (o regular). Si el papel te irá bien o si el papel te irá grande o pequeño. Si tienes 18.000 seguidores en Instagram, como Bárbara Lennie, estás dentro. Si tienes 111.000 como Maribel Verdú, aún más. Si hace dos años que no actualizas tu página de Facebook, como Clara Segura... seguramente tienes menos opciones de hacer cosas en Madrid, que es donde se mueve el dinero y donde un actor se puede ganar la vida de verdad.

Ya me dirán, sin tener en cuenta el orgullo patrio, por favor, quien de las tres actrices de antes es mejor. Yo lo tengo clarísimo, al menos si hablamos de teatro. Las he visto a las tres en acción y no tengo ninguna duda. Aunque, si pudiera, las tendría las tres a la vez haciendo 'Las tres hermanas', por ejemplo.

Me parece que todo esto es algo más de actrices que de actores. Las carreras de los hombres es de otra manera... Hay muchas actrices que, tras ganar un Goya, se pasan una temporada en el banquillo. Le pasó a Nausicaa Bonnin y Laia Marull, por ejemplo, que son seguramente dos de las mejores actrices al sur de los Pirineos. Pero esto no ocurre si tienes un montón de seguidores, ya que, entonces, tienes poder. No obstante, para un actor/actriz, salir a llorar porque no molas, es el último recurso. Peor. El recurso que usas cuando ya no te queda otra. Cuando estás hundido.

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