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Un barrio de tercera

Por Escala B
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Bajar del metro en Plaza España. Esperar el autobús. Subir. Está lleno, encontrar un sitio. 30 min. Bajar. Andar diez minutos más. Llegar a casa.

El total puede llegar a los tres cuartos de hora de trayecto. Des de Plaza España. Es el viaje que Miquel, vecino de la Marina del Prat Vermell, tiene que hacer cada día. Porque dice vivir en un barrio de tercera.

La Marina y la Zona Franca, parte del distrito de Sants-Montjuic, aún no tiene metro. Y no será por falta de promesas: des del 2002 que la llegada de la L9-10 se aseguraba al vecindario de los barrios. 

Esta promesa no sólo no se ha complido, sino que se ha convertido en uno de los mayores despropósitos presupuestarios. Para poder hacer frente a los gastos, la Generalitat ha puesto la construcción y gestión de diversas estaciones en manos de empresas privadas, a quien debe pagar un cánon aun no estar utilizándolas.

Todos los partidos, sin distinción, incluyeron acabar este proyecto urbanístico en sus programas para las elecciones municipales. Y es que la falta de transporte público en el barrio de la Marina - Zona Franca es una de las manchas más visibles de la administración pública catalana, y de las que más ruido ha generado. 

Hace tres semanas, los vecinos cortaron el Paseo de la Zona Franca para reclamar un transporte digno. Pero hubiera podido ser hace tres meses,o tres años: las manifestaciones y mobilizaciones no son nuevas. El resultado es, sin embargo, nulo.

Es por eso que Miquel, de la misma manera que muchos de los vecinos de los barrios, denuncian vivir en un barrio de tercera. Por no tener metro. Por tardar una hora en llegar al centro. Y aun y así, seguir formando parte de Barcelona. 

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