Apolo es un clásico de la vida nocturna en Barcelona porque, cuando cae la noche, nos atrae como un imán. ¿Quién no se ha movido de punta a punta de la ciudad después de unas copas para continuar la noche en esta sala y darlo todo? Cada día es una fiesta, literal, y es que tienen un nombre para cada sesión según el estilo que pinchan, que va desde electrónica, reggaetón, hip-hop o techno hasta house o el pachangueo más desenfadado. Dependiendo del “party animal” que seáis, un día u otro os tocará más la tecla. Los conciertos de música en vivo también son otro de sus puntos fuertes, con una gestión artística amplia que llena regularmente las salas con figuras emergentes y consagradas de pop, rock, música tradicional y electrónica. Si queréis consultar toda la programación, hacedlo en su página web.
Además, tiene la ventaja de ser grande, pero no gigante (con cuatro salas de diferentes tamaños), y aún conserva ese carisma intimista de los antros del Paral·lel del siglo XX, que surgieron como setas imitando la tendencia Moulin Rouge de la época. Se notan las huellas de cada etapa en la que se ha ido convirtiendo esta sala a lo largo de los años: antes de ser discoteca también fue bingo, pista de patinaje y sala de baile. ¿Conocíais su origen? ¡Apolo nació como parque de atracciones a principios del siglo pasado! ¿Os apuntáis a su estampida diaria de música? Aquí podéis comprar la entrada para la cita que más os seduzca.