
En el Mercado de la Llibertat, en el bar John Boy, Paco prepara pequeños-grandes platos con productos frescos de la pescadería de al lado. Su expositor abre el apetito. A mediodía es casi imposible encontrar un taburete en la barra. El atún rojo, poco hecho y realzado con una salsa de nueces, es la perdición de cualquiera con buen paladar. Pero la tentación no se acaba aquí: cigalas frescas, gambas y otras preparaciones según la propuesta del día de la pescadería vecina, animan este punto de encuentro gastronómico en un mercado que, además, se está rodeando de tiendas de productos biológicos o de gran calidad. Otro de los grandes hallazgos son los huevos de pescado aliñados a la andaluza por Paco. Sirven a copas y a precios razonables un buen vino blanco del Penedès.
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