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Hombres y mujeres, según Sol Picó

La coreógrafa estudia la identidad de género con dos piezas en el Mercat de les Flors

Sol Picó
© Maria Dias Sol Picó
Por Bàrbara Raubert |
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Bailando con sapos que no llegan a convertirse nunca en príncipes, como "todos los cuentos donde la princesa besa esa cosa tan fea para que le salve la vida... ¡qué engaño! ¡Pero si siempre son iguales, por mucho que los beses!". Con esta indignación Sol Picó se adentra en el pantano de la masculinidad. "Hay cosas maravillosas de este mundo, faltaría más, y yo misma tengo una parte muy masculina, muy de "muchachito". Pero sin que suene a moralismo, hay que hacer una reflexión entre todos, hombres y mujeres también, por hablar desde de otro sitio, para relacionarnos de otra manera". Y dice cortante: "¡Y atención con la violencia! Para que esto es algo de tíos y punto. A la mínima lo arreglan todo con dos hostias."

Hace dos temporadas Sol Picó nos trajo 'We Women', una pieza sobre la mujer y el papel que ocupa hoy en el mundo. Ahora, con 'Dancing with Frogs', hace un espectáculo donde deja que la testosterona baile y se explaye a gusto... hasta que se agote a ella misma. "En la historia de la humanidad, el exceso de testosterona en general ha sido un problema y termina por ir en contra de los propios hombres". La fuerza y ​​su exceso cara a cara. En el Mercat de les Flors se pueden ver ahora las dos caras del conflicto, "el ying y el yang" como dice Sol Picó.

En 'We Women' la acompañan tres bailarinas y coreógrafas de una potencia excepcional: la atleta, modelo y coreógrafa contemporánea de origen africano Julie Dossavi, la bailarina de butoh japonesa Minako Seki, y la bailarina de Katak Shreyashee Nag (en substitución de Shatnala Shivalingappa), que explica que en su país "más vale nacer vaca que mujer". Y a pesar de todo, su danza es preciosa, la armonía del cuerpo y el ritmo que marca con los pies y el movimiento de los ojos no se agota porque, como en el resto, hay una fuerza que viene de dentro y que tira adelante a pesar de todo. Y así, cada una bailando con su estilo, se cobijan como pueden, son refugiadas del lugar de donde provienen.

Los sapos son muy diferentes. Anfibios, como la propia Sol, que vive de las aguas de la contemporaneidad y de un salto se sube a las puntas clásicas como si nada, o da una vuelta a la fiesta flamenca, mientras balbucea historias de princesas con barbas y hombres con voz de niña. Son un grupo de "siete personalidades que se han encomendado unos a otros y la verdad es que da gusto verlos, creo que los he sabido sacar el lado más "uaca". Es muy bestia."A golpes y a gritos se hacen suyo el espacio, sea lo que sea, es una energía hacia afuera que atrapa, ya se sabe. "Incluso mujeres superfeministas, todo el mundo cae rendido a su fuerza". Y así se encuentra con una contradicción irresoluble: que "la imagen es muy guapa, pese a lo que critica".

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