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Acroyoga en Barcelona

Yoga, acrobacia y masaje thai

Acroioga
Por Carlota Martí (Lymbus) |
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"Nos sentamos en círculo, con las piernas cruzadas e intentando que los dedos de nuestros pies toquen con los de los compañeros de nuestro lado. ¿Bien? Nos damos las manos y primero, como hacemos siempre, decimos nuestro nombre y nos hacemos una pregunta que nos haga pensar desde nosotros mismos y que ayude al grupo a conocerse un poco más. Hoy, explicamos cómo se siente nuestro cuerpo y enviamos un mensaje al mundo ". Las colchonetas están en el suelo, formando un círculo, y María y Lucas dan inicio a la sesión de acroyoga con estas palabras. Es una práctica que mezcla yoga, masaje thai y acrobacia. Empezamos bien, ¿verdad? "Que el mundo no vaya tan deprisa", "que nos animemos más a probar cosas nuevas", "yo quiero dar las gracias porque he vuelto a nacer y estoy feliz de poder compartirlo con vosotros". Son algunas de las perlas que compartimos justo antes de respirar juntos y entonar tres OMS en las últimas expiraciones.

Esta ceremonia en círculo da paso al calentamiento de asanas. Toca preparar el cuerpo física y energéticamente con ejercicios de yoga individuales o en pareja. Saludos al sol –activos, incidiendo en el trabajo de piernas y de abdomen y con cambios rápidos y ágiles– y, también, ya con un compañero yogui al lado, invertidas y posturas que, después, reproduciremos en el rato de vuelo acrobático

Llega un momento de pausa: sentados junto a la pared escuchamos a María y Lucas que nos cuentan y enseñan la secuencia de acroyoga que practicaremos en grupos de tres. ¡Tres, sí! La base, el volador y el cuidador. Lo confesamos, de entrada nos parece imposible pensar que en unos minutos estaremos formando una postura similar y compadecemos a las dos yoguis que nos tocan por compañeras. "Todo el mundo puede y todo el mundo se sorprende. Fíjate qué cabeza que tenemos que pensamos que algo es imposible y media hora después ya somos capaces de hacerlo. El acroyoga engancha, también, porque te rompe todos los esquemas", nos dicen. Y, sí, somos la prueba: en media hora estamos haciendo de base, de voladora y de cuidadora como una más. Aquí se hace de todo. "Se pasa por todos los roles. No buscamos explotar las máximas posibilidades en un rol, sino pasar por todas las situaciones, aprender a ponernos en el papel del otro", explican.

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Acroioga

Al hacer de voladores, de entrada, nos cuesta dejarnos 'caer'. "Déjate ir, no te preocupes que ella te cogerá y yo estoy aquí también por si pasa algo", nos dicen un par de veces. Ahora sí, tenemos nuestras manos cogidas a los tobillos de Martina y sus piernas estiradas nos sostienen un poco más abajo de las lumbares. Elevamos un pie, el otro y, poco a poco, deshacemos la postura. Como base, al principio, se nos hace un mundo encontrar el punto de equilibrio. María se suma como cuidadora y nos ayuda a localizarlo. Buf, qué diferencia. Ya no fruncimos el ceño y nos sentimos cómodos, como si, prácticamente, no supusiera ningún esfuerzo sostener a alguien. Con la técnica adecuada, se hace posible lo imposible.

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Contacto, entrega, confianza... haceos a la idea de que son constantes en el acroyoga. "Tiene una parte social que le da un plus. No estás solo. Tienes a alguien al lado a quien constantemente tienes que entregarte. Os miráis, habláis, respiráis, os impulsáis o hacéis fuerza a la vez. Ya no te fijas sólo en ti. El foco y la atención no miran sólo hacia ti y hacia dentro. Es un trabajo de entrega". Y lo hacemos con diferentes compañeros de la clase, los tríos rotan y se reformulan para practicar con todo tipo de personas: algunas más avanzadas, otras que también son nuevas, más jóvenes, mayores...
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Formamos de nuevo un círculo, en parejas, preparados para dar y recibir un masaje tailandés. Lucas nos indica paso a paso cómo hacerlo. Empezamos dando, con nuestro compañero en el suelo, le presionamos primero los pies, movemos sus piernas, trabajamos con sus brazos, sus hombros y su cuerpo y, después, es él quien da y somos nosotros los que recibimos.

Cerramos la sesión unidos de nuevo por dedos y manos, hacemos tres OMS conjuntos y, cogidos del antebrazo, tratamos de levantarnos todos a la vez. ¿Nos sale? ¡A la segunda! "Cada uno siente una serie de cosas pero, en general, todo el mundo se suelta muy deprisa. No es que busquemos un resultado inmediato pero es una experiencia que rompe barreras como las del miedo, la entrega, la confianza... muy rápidamente y te hace sentir muchas cosas". Confías y confían, tocas y te tocan, pierdes miedos, haces lo imposible... si en sólo una sesión se siente todo esto, imagínate si le dais continuidad y le pones constancia. Más que conseguir hacer una figura, lo más importante es el trabajo de transformación personal que hay detrás".

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Acroioga

El acroyoga es una disciplina jovencísima, con poco más de diez años de vida. María y Lucas fueron los primeros en formar nuevos profesores en Europa y, en Acro.Yoga.Thai cuentan con un acogedor espacio donde imparten clases grupales, en pareja, o en grupos reducidos de esta práctica que puede ser más acrobática o más terapéutica. Son uno de los pocos centros que ofrecen clases regulares en la ciudad y alrededores, como Acroloop Bcn o Om Shanti Yoga Studio.

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