Artes marciales y cultura en japonés

¡Acercaos al país nipón de una manera diferente!

Esport en japonès

Los lunes Aikido, los martes Nihon Jujutsu, los miércoles judo y los viernes... ¡clase de japonés! Es la propuesta de Shoshinkan, un centro de artes marciales y cultura japonesa situado en el barrio de Sants (Rossend Arús, 6). "El motor del centro son las artes marciales como forma de vida, no sólo venimos a sudar y repartir galletas. Shoshinkan es un espacio multicultural porque el objetivo es acercar una parte de Japón a Barcelona. Y los pilares que nos mueven son cuatro: artes, deporte, salud y cultura", nos explica Xavier Teixidó, director y profesor del centro y graduado en Japón.

Junto a la entrada de Shoshinkan se encuentra el tatami y en el piso de arriba, una sala amplia y acogedora con una mesa y sillas que es el escenario de las clases de Nihongo (japonés), pintura aguada, caligrafía, origami o incluso talleres del arte de vestir un kimono. "El tatami puede convertirse en una herramienta perfecta para levantar la curiosidad de los alumnos para conocer más aspectos de la cultura japonesa. Pero también puede ocurrir a la inversa, que el idioma o la caligrafía, los acerque a las artes marciales", explica Teixidó.

En el centro, la interacción entre tatami y cultura es cada vez más frecuente y la voluntad de fomentarla responde a una voluntad de situar al alumno en contexto para que pueda entender de dónde viene y por qué es como es el arte marcial que practica. ¿Entre los próximos retos? Aprovechar la azotea que tienen para hacer cinefórums al aire libre y picoteo japonés.

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Judo, Kendo, Aikido... hasta aquí llegamos pero algunas de las disciplinas que se practican en Shoshinkan son las madres de las contemporáneas y son tan antiguas que son desconocidas, incluso, en el Japón actual. "El Kendo es el método de esgrima japonesa moderno pero, antes, tenía diferentes nombres según la familia que lo practicara y la especialidad. Uno de estos métodos, el más antiguo de Japón ­data del siglo XV es el Katori Shinto Ryu que enseñamos aquí". Buscan, sin embargo, el equilibrio y si os inscribís en una de las disciplinas más tradicionales, también os darán elementos sobre las actuales y, al revés, para que podáis conocer el pasado y el presente.

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Si hacéis como nosotros y os acercáis al centro a través de las artes marciales, podéis empezar probando el Yoseikan Budo o el Nihon Jujutsu. La primera combina boxeo, karate, jujutsu, aikido y judo para buscar la eficacia integral en el combate. La segunda, es un arte marcial de distancia corta que refuerza la defensa personal.

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De entrada, veréis que durante las sesiones se cuelan palabras en japonés, desde los números hasta el nombre de los movimientos, y tanto Xavier como el Aniuska Bolivar, las dirigen poniendo, también, un punto de humor. "Las enseñamos con la didáctica de nuestro centro. Lo pasamos por el embudo de la metodología europea para hacerlo más lúdico y divertido", dice Teixidó.

Comienzan con juegos ­tocando las rodillas de los compañeros, avanzando a cuatro patas­, siguen practicando elementos y terminan con dinámicas de combate. Una constante es la interacción continua entre los alumnos trabajando prácticamente todo el tiempo en pareja. "Y cambiándola para cada ejercicio. Si siempre trabajas con la misma persona, es como si lo hicieras con un muñeco. Variándola es cuando mejoras porque desconoces como lucha o se defiende". Los cinturones se mezclan y aprenden el uno del otro, tanto el que lleva el blanco como el que ya se abrocha uno verde, pero siempre se cuida del compañero. ¿Cómo? En plena acción, una simple palmadita sirve para avisarle de que te empieza a doler y que se puede detener.

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Los más pequeños también tienen su espacio y pueden acercarse al Judo o el Aikido desde los 3 años y medio. Las tarifas van desde los 40 hasta los 102 euros al mes según el número de disciplinas que se quieran practicar y los viernes, entre las 16.30 y las 20 h hay tatami abierto para todos los socios.

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Otras opciones para acercarse a Japón

Haiku

Especializados en productos de y sobre Japón como libros, mangas, kimonos, muñecos, origami... en Haiku (Montseny, 7) también programan cada mes talleres que nos llevan directamente hasta Japón. Entre ellos, los de Shogi, un juego de mesa similar al ajedrez. La cita es cada dos miércoles alternos y se dan clases de teoría y práctica, se organizan partidas con el resto de alumnos, torneos e incluso una liga. Os enseñará el sensei Jona Ruiz, campeón español y jugador internacional. 

Korekara

Korekara nació con el objetivo de acercar Japón a Barcelona con talleres, conciertos o mercadillos... y, a través de ellos, apoyar a las víctimas del terremoto y el tsunami de 2011. Así, habitualmente organizan demostraciones de artes marciales japoneses como el Shorinji Kempo, el Kentjutsu o el Aikido. Además, también hacen muestras de baile al ritmo de Shoran Bushi, una de las canciones tradicionales más famosas en el país nipón u os podéis acercar a jugar al Shogi. Encontraréis la entidad en tres ubicaciones diferentes, todas en el Born: en la calle de l’Allada Vermell, en el Centro Cívico Convent de San Agustí y en el Casal de Barri Pou de la Figuera.

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Fútbol

¿Qué habría sido de nuestra infancia sin 'Oliver y Benji'? Si queréis sentiros más cerca de Japón, también lo podéis hacer a través del fútbol. En Barcelona tenemos un equipo que lleva el país en el corazón, el Albirex Nigata Barcelona Fútbol Club. Juega en la Cuarta Catalana y es como un filial satélite del Albirex Nigata que juega en la Primera División de la J League Japonesa. La idea de los fundadores era crear un equipo en Barcelona con jugadores japoneses para que conocieran la ciudad y aprendieran del fútbol que se hace aquí.

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Ninjutsu

Este arte marcial se basa en técnicas y tácticas propias de los ninjas. En la asociación cultural Bujinkan Okami Bushi Dojo (América, 39) preservan y transmiten la práctica de esta disciplina centrada en la defensa personal y, también, se esfuerzan por acercarnos la cultura japonesa. Aparte de enseñar el Ninjutsu, también programan clases de japonés caligrafía, haiku, origami, sumie (pintura) o chado (el arte de la ceremonia del té).

Danza Butoh

El Butoh nació a finales de los años 50 y principios de los 60. Más que una danza, al principio era un movimiento artístico que reunía diferentes disciplinas. Desde pintores, hasta actores, bailarines o poetas. Inspirado en el dadaísmo o el surrealismo, el Butoh es más que expresión corporal y pintarse la cara de blanco, es una danza y trabajo espiritual, que nos conecta con nosotros mismos. En Barcelona, Barcelona en Butoh organiza cursos y, también, actuaciones en la ciudad.

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