Gimnasia abdominal hipopresiva

¡Ganad tono en el suelo pélvico y notad los beneficios!
Hipopressives
Neurològic Barcelona
Por Carlota Martí (Lymbus) |
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¿A veces os meáis de risa? Pero, ¡literal eh! ¡Hablad con un fisioterapeuta! ¿Eing? Probablemente, os falta fuerza y ​​tono en el suelo pélvico y os iría bien descubrir las abdominales hipopresivas. ¿Que son carne de embarazadas? Mec, ¡error! Lo habitual es acercarse a ellas después de un parto. Eso sí, no es, ni mucho menos, el único responsable de la pérdida de tono. "Gritar, saltar, toser, levantarnos de la cama... muchas de las actividades que hacemos a diario provocan una presión sobre la matriz, el recto y la vejiga, que debilita nuestro suelo pélvico. Son como patadas constantes hacia abajo y estos impactos sucesivos lo vuelven débil de fuerza y ​​de tono. Si a eso le sumamos un embarazo, el parto, la menopausia... ¡Imagínate!". ¿Deberíamos empezar desde pequeños a hacer hipopresivas? "¡Desde que vamos al cole! Es mi teoría", nos dice Ana Abelló, fisioterapeuta y una de las fundadoras del centro Rehabilitación del Suelo Pélvico (Via Augusta, 277).

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¿Sabéis en qué se puede traducir este debilitamiento? En incontinencia urinaria, de gases, fecal, en una disminución de la sensibilidad sexual, dolor en las relaciones íntimas... ¿Seguimos? Vamos, que ¡mejor hacer algo para ponerlo en forma!

"Siempre que hablamos de musculatura del suelo pélvico debemos pensar en el tono y la fuerza. La fuerza es más fácil de recuperar, con los ejercicios de Kegel, mientras que el tono, que representa el 80% de las fibras de la musculatura, requiere un proceso más lento y difícil", nos cuenta Abelló.

Vamos por partes. Cuando hablamos de suelo pélvico, nos referimos a la zona que queda entre el pubis y el coxis pero también en la pared lumbar y la abdominal, es como una gran bolsa muscular. ¿Cómo lo recuperamos? Con dispositivos mecánicos del estilo de las bolas chinas ­que no todo el mundo puede usar­ y con la gimnasia abdominal hipopresiva que trabaja, precisamente, ese tono que tantos dolores de cabeza nos da.

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Esta técnica se ejercita en apnea y se juega con la respiración y la postura para obtener resultados. Hacemos una respiración profunda, nos vaciamos de aire, separamos escápulas y abrimos costillas mientras hundimos el abdomen. A la vez, lo acompañamos de una postura determinada ­colocar las manos en la cintura, las caderas o moviéndolas hacia el suelo...­. ¿El resultado? ¡Tonificamos suelo y abdomen!

Estos abdominales tonifican pero, además, reducen el perímetro de la cintura, mejoran la postura corporal, la capacidad respiratoria, y ayudan a eliminar los problemas de incontinencia y las disfunciones sexuales. "Vienen chicas que no sienten o que les duele cuando tienen relaciones. Dicen que están secas... ¡mentira! El suelo pélvico está blando y, esto, provoca que las paredes vaginales se separen, que aparezcan los pedos vaginales... así es muy difícil sentir nada. Los hipopresivos las acercan y mejoran las relaciones".

Al centro de la Vía Augusta vienen chicas y mujeres de todas las edades, trabajan en grupos de cuatro pacientes y se combinan las clases con las consultas de valoración. Se realizan sesiones de unos 30 minutos donde enseñan una tabla muy sencilla: "Son cinco ejercicios diferentes en tres posiciones, para que después, cada uno, en casa, elija el que más le guste. Con todos se consigue el mismo y lo más importante es que asimilen bien la técnica y puedan hacerlos después por su cuenta". Además, también tienen hombres porque hablamos y mucho de mujeres pero ellos también se pueden beneficiar de las hipopresivas: tanto para la incontinencia como para la corrección postural.

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No sé vosotros, pero la pregunta es obvia: y ¿qué hacemos pues sin hacer? El principal problema es que es una técnica difícil de aprender y exige muchas correcciones, es decir, nada de hacerlo en un gimnasio multitudinario en un grupo de 30, se necesitan sesiones muy personalizadas. Además, es muy intensa, cansa mucho y, confesémoslo, es aburrida. "Aparte de eso, es una disciplina muy joven –nace en los años ochenta­, hay pocas publicaciones y estudios, así que no hay mucha evidencia científica. Los ginecólogos tienen poca cultura de fisio, falta comunicación entre ramas y la industria nos vende que la solución a la incontinencia y las disfunciones sexuales femeninas son una compresa y un gel de fresa", remarca Abelló.

De acuerdo, hipopresivos sí, pero, ¿hasta cuándo? El objetivo es la normalidad muscular, el cero, una vez recuperado el tono ya es suficiente. Eso sí, para Abelló deportes como el pádel, la zumba o la bicicleta pueden ser enemigos número 1. "No prohibimos, así que si una vez recuperados el tono y la fuerza la paciente quiere seguir jugando sólo pedimos que lo compense: un partido, un baile o una ruta y, después, 20 minutos de hipopresivas". Es decir, mientras haya problemas de tono y fuerza, deben centrarse en las hipopresivas y no hacer deporte; cuando se solucionen, pueden hacer siempre que se compense.

Aunque lo ideal es optar por un espacio donde la atención sea lo más personalizada posible, si queríes realizar un primer aperitivo son ya muchos los centros cívicos de la ciudad que organizan talleres poco multitudinarios donde aprender este método: el Villa Florida, Can Verdaguer, Riera Blanca o el de Sagrada Familia.

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