Pole Dance en Barcelona

¡Cogeos a la barra, con las manos, los brazos o con las piernas y bailad!

¡Baile en barra! ¿Os suena? Seguro que ya estáis pensando en los clubes de streaptease, ¿verdad? El origen del Pole Dance está ligado en cierta manera con ellos y, de entrada, le restó visibilidad. Ahora, parece que el tabú ya se ha agrietado, nacen escuelas donde practicarlo, proliferan los campeonatos y ya no da miedo decir bien alto: ¡Yo hago pole! "Hasta hace poco todavía había gente que lo practicaba pero que no se lo decía a nadie, lo hacía a escondidas. Ahora, cada vez hay más personas que se acercan con curiosidad a probarlo y después de la primera clase ya cuelgan fotos en sus redes sociales", nos dice Tania Marinho, gerente y instructora de Pole Dance BCN.

Este centro nació en 2012, primero con cinco barras donde hacer pole y, desde hace tres años, con diez y con sede en un local de la calle Rocafort. Hay diferentes estilos de Pole, exótico, deportivo, contemporáneo... En la escuela de Barcelona apuestan por una modalidad artística: "No hacemos sólo truco, truco y truco para salir bien en la foto. La idea es que quede todo ligado, como en una coreografía, que se entre y se salga de forma limpia de cada posición y se vea elegante", explica Marinho.

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Nos ponemos shorts y camiseta de tirantes –es el dress code del pole, para que podamos cogernos mejor a la barra–, elegimos lugar y nos dejamos guiar por Tania. Somos cuatro chicas con un poco de experiencia y cuatro nuevas listas para nuestra primera clase de pole. Primero, hacemos un calentamiento intenso y de casi treinta minutos que ya nos deja con la lengua fuera: incluye abdominales, flexiones y nos hace despertar músculos de las piernas que no sabíamos ni que existían –¡ay las agujetas!–. Listo el cuerpo, toca movernos por primera vez con la ayuda de la barra.

Empezamos haciendo algunos giros: primero un pie, luego el otro, rodilla arriba, pie en punta y sintiendo como si alguien nos tirara por ambos lados. El grito de “venga, atreveos” de Tania nos ayuda a confiar en que seremos capaces de hacer una vuelta entera cogidas a la barra sin caer al suelo. Aprendemos a hacer –más o menos– el bombero y el compás pero nos falta elegancia, limpieza y estirar bien las puntas nos dice una benévola Tania. Después practicamos cómo subir a la barra, pegando bien fuerte las rodillas y agarrándonos bien con las manos. ¿Y sabéis qué? No subimos muy arriba, pero subimos, ¡y giramos y saltamos! La sesión la cerramos con una coreografía final donde nos movemos reproduciendo algunos de los pasos que hemos aprendido intentando darle un toque también sexy y elegante. Ay, aquí es donde nos pillan. Servidora tiene cero coordinación y nula capacidad para mover bien las caderas.

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"En las clases de iniciación intercalamos cosas más sencillas con algunas más complicadas para que la alumna no se canse y para que se asimile bien la base. Soy muy de hacer repetir los movimientos pero es que prefiero que salga bien y limpio que avanzar haciéndolo todo sucio", se explica Marinho. En el centro se respira buen rollo y las chicas que nos cruzamos nos aseguran que la progresión que se hace en un mes ya es espectacular y que ganan fuerza, autoestima, flexibilidad y se ponen en forma.

Son noventa minutos de pole por clase, hay de diferentes niveles y si lográis un nivelazo incluso os podríais plantear participar en campeonatos, que los hay también en nuestro país. El centro da la opción de adherirse a diferentes cuotas mensuales –con una, dos o tres clases por semana– o comprar un bono de 5 o 10 sesiones. Además, también tienen unas horas a la semana de 'Freestyle': un tiempo en el que la alumna puede acercarse al centro y entrenar a su aire, con la supervisión de una instructora. Ah y hablamos de alumnas en femenino porque son mayoría pero los hombres también son bienvenidos y, gracias a su fuerza, le pueden sacar mucho jugo al pole.

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Tania abrió la escuela porque está literalmente enamorada del pole. ¡Si hasta hace poco tenía una barra en el comedor de casa! "Ninguna actividad me ha dado lo que me ha aportado el pole: autoestima, seguridad, sentirme bien conmigo misma... poder transmitir el amor que siento por el pole era una de mis motivaciones". Ella viene y es fan de un estilo de pole más exótico y sexy, con tacones en los pies, pero de momento, en Pole Dance BCN eso lo deja, sobre todo, para talleres o sesiones especiales y en los cursos regulares apuesta por este estilo más artístico.

Nos miramos una vez más en el espejo, con nuestros shorts y nuestra camiseta de tirantes, hacemos un giro de despedida, limpiamos la barra y lanzamos un “hasta pronto”. Olvidaos de tabúes, del pudor y borrad el pensamiento que os dice que no seréis capaz de hacerlo: "¡Nosotros ya hemos hecho pole!".

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